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EL RETORNO DEL HOMBRE ROJO

Una antigua leyenda nos cuenta que durante la vida de lo que hoy conocemos como Tierra , han existido 4 pueblos primordiales: el negro, el blanco, el amarillo y el rojo. Como las 4 direcciones, las 4 estaciones. Cada una ha sido responsable de guiar a la humanidad, al ritmo de los grandes ciclos del tiempo. El Nuevo Tiempo que vamos a vivir le corresponde al Hombre Rojo con toda su cultura, cosmovisión y espiritualidad, de retomar la antorcha de la humanidad. Este gran retorno es un nuevo florecimiento.
Este libro es un verdadero viaje al corazón del pensamiento amerindio, transmitido de generación en generación. Esta obra nos permite descubrir la diversidad y la riqueza cultural que subsiste en América, a pesar de las vicisitudes de cinco siglos de invasión cultural.

LOS HIJOS DE LA TIERRA

En la cosmovisión amerindia nada está separado ni excluido del Todo, entendiendo al Todo que no es la suma de las partes, sino las infinitas relaciones entre ellos. Por ejemplo, la ciencia, el arte, la tecnología, existen y se manifiestan en función del quéhacer cotidiano. En otras palabras, no están separadas de la vida en su conjunto sino intimamente ligadas a ella. La agricultura sin la intervención de la música es incomprensible, como ésta sin la marca astronómica de los solsticios y equinoccios y de su configuración espiritual, etc.
La vida es una manifestación del devenir del mundo, expresada en su cosmología, en su sacralización, en sus ritos, en su simbolismo. Su codificación es a base de imágenes y metáforas producto de una vision cíclica, espiritual y cósmica.



PEDIDOS: A través de mail a yuyarina@yahoo.es

- " El Retorno del Hombre Rojo " / precio : 12 dolares o 10 euros
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- "Caminantes del Arcoiris" / precio: 12 dolares o 10 euros


CAPITULOS DEL LIBRO
CAMINANTES DEL ARCOIRIS
BLOG: http://wakakue.spaces.live.com

 

CAMINANTES DEL ARCOIRIS
EL RETORNO DE WIRAKOCHA Y LOS MITOS DEL DESARROLLO

PRESENTACION:

En los Andes, como en todo el mundo han existido Ordenes Secretas, por razones de protección y buen uso del conocimiento. Una de esas Órdenes era la de los Wakakué, quienes conocían los secretos de la transmutación energética y de la conciencia superior, a través de la energía vibratoria y de la luz. Los conquistadores y particularmente la iglesia católica persiguieron y exterminaron a los sacerdotes y hombres de sabiduría de América. Con conocimiento de que así sucedería todo ello, los Wakakué y demás sabios, guardaron su conocimiento y sabiduría en el vientre de la tierra y en el corazón del sol, para que luego de 500 años se activaran y se despertaran nuevamente.
Atawallpa M. Oviedo luego de una experiencia vibrante y especial con la ayawaska, entro en relación con esas fuerzas, energías y conciencias luminosas; las cuales le fueron guiando durante 7 años, por distintas vivencias, encuentros, sueños, trances, percepciones; en las que le fueron confiando algunos de esos secretos. Hoy comparte esas experiencias y esos saberes, con quienes estén listos a seguir descubriendo mas misterios del Camino del Arcoiris, al camino de unión entre el Padre Sol y la Madre Tierra, de la armonía entre la luz y la oscuridad;.para continuar la gran ruta de retorno a los orígenes.

DEDICATORIA:

Este libro esta dedicado a todos los pueblos originarios de América, pero particularmente a los pueblos andinos, sintetizados principalmente en los linajes de los Inkas, Shyris y Tiwanakus, quienes se autoproclamaron Hijos del Sol. Concomitantemente es un reconocimiento a todos los Pueblos y Ordenes Solares de la Tierra que han existido y siguen existiendo, con plena consciencia de que somos seres de luz. Así lo comprendieron los egipcios, los celtas, los fenicios, los chinos, los hindúes, los grecos, los mayas, los aztecas, hopis, zulú, etc., es decir, todos los pueblos de la tierra. De ahí su relación intima y estrecha con el sol, la luna, las estrellas y demás seres del cosmos, y de este planeta en particular. Por más de 50 000 años los seres humanos se sintieron unidos a la naturaleza, concibiéndose como parte de una gran familia cósmica. Sabían que eran fuego, tierra, aire, agua; y que dios estaba expresado y manifestado en las miles de presentaciones que existían en la vida. Tenían conciencia de que todo estaba unido e interrelacionado, y que dios no podía estar separado de si mismo, de su creación, de su manifestación, en cada forma de vida.
Se vivía en esa estrecha relación con la naturaleza, desde las formas más equilibradas hasta las formas más extremistas, pero siempre en relación con lo que le rodeaba, con lo inminente, con lo concreto. Hasta que surgió la idea de la separación y jerarquización de la vida, con el aparecimiento de la fe dogmática, la secularización de las creencias y las interpretaciones sectarias sobre la vida. Ahí surgió dios como un ente separado de la creación, un dios con cualidades y características sobrenaturales, un dios particular y exclusivo, un dios a imagen y semejanza solo del hombre, ni siquiera de la mujer. Cristo, Mahoma, Buda, Confucio, que seguían el camino de la naturaleza, de lo creado, de lo sagrado, fueron utilizados por falsos seguidores para convertir sus pensamientos en jerarquías eclesiásticas, en sistemas ortodoxos de poder, en curias detentadoras de la única verdad. La sabiduría de los Maestros, termino deformada tras un poder religioso, el cual luego se convertiría en un poder político y económico, como parte del Estado autoritario e inquisidor que se fue configurando y que rige hasta nuestros días.
Pero después de 2000 años de oscuridad regresa nuevamente la luz, después de este aprendizaje violento y duro, regresamos nuevamente al camino del amor. Reaprendemos otra vez, que no somos hijos del pecado de Adán y Eva, sino somos hijos del amor de la luz del padre sol y de la ternura de la madre tierra. Lo fructífero de este periodo doloroso es que hoy renacemos en un nuevo estadio, con una conciencia más clara, con más amor y respeto para quienes sostienen nuestra vida: la Madre Naturaleza. Esa ha sido la enseñanza de la vida y seguramente era necesario que pasáramos por este periodo, de conocer el lado más feo y terrible del ser humano para renacer en equilibrio, conociendo los 2 lados de la vida. Es el tiempo del retorno a un nuevo y diferente estado de complementariedad, de correspondencia, de reciprocidad. Es el retorno a estar culturas, es decir, pueblos que cultivan la ciencia, el arte, la tecnología. Es el llamado a poner fin a la civilización, al desarrollo, a la religión, a las iglesias, a los gurus, a la caridad, y toda forma de expresión del poder único, autárquico, autonómico, dominador y excluyente. Es el tiempo del equilibrio entre lo masculino y femenino, del respeto a toda forma de vida, de la armonía entre todas las expresiones culturales de la humanidad. A eso apunta este libro, a retomar los grandes conocimientos de las grandes culturas del sol en la tierra, de aquellos pueblos que germinaron a un nivel superior y que debieron dejarse dormir, para regresar mas fuertes y mas añejos en conocimiento y sabiduría para guiar este Nuevo Tiempo. Son nuestros abuelos que regresan, son los hijos del sol que renacen una vez más. Somos nosotros, los abuelos, los Hijos del Sol que estamos otra vez aquí. Hemos regresado los Caminantes del Arcoiris, !jao!.


PREFACIO A LA EDICION EN ESPAÑOL:

Todos hablan del efecto invernadero, del cambio climático y de las posibles soluciones. La mayoría plantea que básicamente hay que reducir la emisión de gases para evitar una gran catástrofe natural. Pero para los pueblos de tradición, el asunto va mucho más allá, no solo en referencia al cambio climático sino a la vida humana y natural en su conjunto. Para ellos, el punto central esta en la visión o concepción sobre la vida, que tienen unos y otros pueblos, es decir, en la forma de relación que tiene los seres humanos consigo mismo y con la naturaleza. Existiendo básicamente dos posiciones: la una, que maneja una concepción de separación, exclusión, jerarquización; y una otra, una visión de inclusión, unión y armonización entre todo lo existente.
En estos últimos 2000 años se impuso el modelo de desarrollo: progresivo, unicista, materialista. El cual tiene su origen, por un lado en el Medio Oriente, entre los pueblos semitas cuando proclamaron a través de Moisés y sus 10 mandamientos, la idea del dios único omnipotente, que esta afuera y mas allá del cosmos, del dios antropomorfo, del dios absoluto creador de los hombres, de la naturaleza y del cosmos. Esto desencadenaría la progresiva desacralización de la naturaleza, y la separación del hombre de la naturaleza. Todo lo cual condujo a la concentración del poder político y económico en las élites religiosas y culturales dominantes, que decían ser los representantes de dios en la Tierra, el cual no ha cambiado hasta el día de hoy. Paralelamente en Grecia, surgía la concepción de la propiedad privada, y la visión de la inferioridad de la naturaleza con respecto al hombre, las cuales serian el terreno fértil para que se implantaran las religiones monoteístas, y las monarquías. Sócrates y Platón fueron los primeros en convertir a la naturaleza en un simple objeto desanimado y bruto, declarando así la inferioridad de la naturaleza y el derecho a dominarla, conquistarla y venderla para el bienestar del hombre. Luego Descartes dará otro gran puntillazo separatista, al manifestar la diferencia dual entre sujeto y objeto, ante lo cual la naturaleza es solo un ente mecánico y cuantificable; lo que ha conducido al monologo individualista que vive el actual hombre moderno. Y el golpe final lo dio Marx, cuando planteo que el problema humano es la propiedad sobre los medios de producción y su concepción materialista sobre la vida, es decir, la naturaleza es un medio para el hombre, pues solo el trabajo tiene valor. La naturaleza es solo un producto, sin espíritu ni conciencia, al cual solo hay que distribuirlo adecuadamente. Todo esto significo, el aniquilamiento total de la visión integradora y holistica, que por milenios guió la vida de los pueblos sobre la tierra, para imponerse una visión divisionista y exclusivista, donde el hombre es el centro, amo y señor de todo cuanto hay en la tierra; e instaurándose desde ahí el patriarcalismo y el esclavismo hasta nuestros días. Y a este modelo de vida, se le llama pomposamente: civilización, adelanto, progreso, modernismo, desarrollo; que ha llevado al uso y abuso de la naturaleza, y de aquellos seres humanos que deben explotar al máximo los recursos naturales para beneficio de los mas inteligentes, suspicaces y astutos de la raza humana. La civilización es la clara expresión de oposición a la cultura, sistema social que estaba ligado a la naturaleza, a lo viviente, y que seguía la dinámica del cosmos, y se movía al ritmo de las leyes de la creación.
Esto nos lleva a la conclusión, que el problema humano no esta en la igual o desigual distribución de la riqueza, o en los modelos de desarrollo económico o crecimiento, sino básicamente en la visión de relación que este tiene sobre si mismo y la naturaleza. Es decir, si el ser humano se puede sentir integrado, interrelacionado e interdependiente con todo. Si el hombre puede respetar a la naturaleza y por ende respetar a los seres humanos, con sus diferencias culturales y espirituales. Si el hombre puede dejar de creer que es hijo del pecado original y de que no fue traicionado por la mujer (manzana-diablo), ni expulsado del paraíso (naturaleza). Si el hombre puede volver a una visión sagrada de la vida, que implica una visión de reciprocidad, de correspondencia, de cooperación entre todo y todos. Es decir, si podemos sentir y vivir como una gran familia planetaria, donde nuestros padres son el sol y la tierra, los cuales sostienen y mantienen nuestra vida, y a los cuales debemos respeto, honor, celebración, retribución, amor. Todo esto implica un modelo de vida fundamentado en los principios de relacionalidad y de complementariedad, y no en los principios de la oposición antagónica y de la lucha de contarios entre el bien y el mal, que han dirigido al Medio Oriente desde hace 3000 años, a occidente desde hace 2000 años, y a todo el mundo desde hace 500 años. La otra visión de la vida: la de armonía entre los opuestos, y el equilibrio entre lo diferente, lo siguen viviendo desde mas de 40.000 años hasta el día de hoy, los pueblos y personas de tradición, aunque son solo unos pocos los que todavía subsisten.
Los hombres y mujeres de sabiduría de tradición dicen que la única oportunidad de sobrevivencia de esta humanidad, no esta en reducir los gases de invernadero sino en reducir y eliminar los gases desarrollistas, consumistas, objetivistas, egocentristas de las sociedades megalómanas y monomaniacas. Los abuelos de tradición dicen que la naturaleza es inteligente y que esta reaccionado inteligentemente ante los atropellos de la que viene siendo objeto. Dicen que la madre tierra esta amorosamente llamando la atención de sus hijos malcriados, y que el padre sol esta enviando las señales para que el hombre lucido retorne al orden natural. Algunos ya lo han comprendido y se han dado cuenta que el hombre no es el rey de la vida, ni mas grande que la naturaleza. Están reaccionando con humildad, simplicidad y amor verdadero para con sus hermanos ciegos, sordos y mudos de poder y gloria. Han comprendido a los sabios, cuando ellos dicen que la humanidad esta avanzando a su propia autodestrucción, donde los unos se comerán a los otros. Pero están claros, que ese proceso de sembrar en el corazón de cada ser humano es complejo y difícil. Los Maestros dicen que la guerra de EEUU contra Irak, puede ser solo el comienzo de la tercera y última guerra mundial, y que el cambio climático es un hecho inevitable. Y en vista de ello, han salido a preparar a los humanos que sobrevivirán y reconstruirán al mundo, después de la gran catástrofe que esta produciendo el hombre civilizado, industrializado, liberalizado. Aquí están sus guías.

 

 


EXTRACTOS DEL LIBRO EL RETORNO DEL HOMBRE ROJO
Conversaciones con Hombres de Sabiduria

ALBERTO TAXO

¿- Cuál es tu concepción de la enfermedad?
- La concepción de la enfermedad para nosotros, no es como la concepción occidental de que el hígado únicamente está enfermo, o el riñón, las neuronas, el cerebro, las amígdalas, así particularizado. No, para nosotros el ser humano es un todo, es ínter completo. La enfermedad no son los síntomas, los síntomas son el dolor en el hígado o en la frente. Pero eso no es la enfermedad, es solamente un síntoma porque su ushai, su sami, en castellano: su energía se ha dañado desde hace mucho tiempo atrás. Entonces, orgánicamente está muy bien y fisiológicamente también, pero él ya se siente mal. La enfermedad comienza desde el ushai, desde el hálito de vida, aunque inicialmente no tiene nada físicamente. Después, al último va cristalizándose, materializándose en diferentes órganos del cuerpo humano. Entonces la enfermedad viene desde mucho más allá de la parte física; por eso es muy amplia nuestra concepción de la enfermedad y nosotros adoptamos esa forma.

Hay elementos, como hierbas que ni siquiera tiene que tomar la persona, porque no es el elemento químico activo de la planta lo que hace que lo cure, porque orgánicamente la persona está bien. Lo que ne­cesita es la energía de la planta: el ushai de la planta. A eso le llaman “la limpia”: se pasa por el cuerpo las flores, se frota y se le devuelve lo que le falta y la persona está nuevamente cargada de energía. La energía dañada o dañosa hay que botarla en un lu­gar que no pueda dañar a nadie. Viene la utilización de las plantas medicinales, comúnmente conocidas en diferentes partes con otros nombres. Son elementos químicos que actúan en la parte física de la enfermedad y no en la forma de tratar que es la parte principal. Son al mismo tiempo el diagnóstico y el tratamiento: no como esa forma de oscultación, de tantear a la persona, de cosas así, sino de percibir su energía, de percibir su calidad de ushai o de sami, en qué grado está afectado... Ahí vienen las enfermedades mentales, sicosomáticas y de toda esa índole. A veces es necesario que tome algún elemento de alguna planta o de varias plantas; a veces baños de plantas o pasarle plantas por el cuerpo. Inclusive animales como el cuy, se le pasa frotando y en el cuy queda absorbida toda esa morbosidad de las enfermedades...

¿- Por qué utilizan el cuy?
- Porque el cuy es un elemento de la naturaleza que es muy sensible; a través del color, del sexo del animal absorbe cualquier cantidad de morbosi­dad, de energías negativas. El cuy absorbe la enfermedad y el enfermo se cu­ra... -si las enfermedades son de esa categoría, de ese orden-.

- He visto que también utilizan el huevo, por qué?
- El huevo, la vela también se lo utiliza y muchos otros elementos...

- El humo del cigarrillo, también?
- Sí, el humo del cigarrillo, incluso algunos elementos con cierto grado de alco­hol también se utiliza, son elementos que absorben, por eso curan. Y como no es una medicina puramente física, tal vez los otros de la medicina occidental no pueden curar. Aquí se les pasa con hierbas, plantas, animales, de acuer­do a lo que el paciente tenga; entonces, ahí se curan.

- Podrías citarnos algún ejemplo de una enfermedad, que no ha ya sido curada por la medicina oficial, y que sí lo ha sido con elementos de la naturaleza?
- El que practica la medicina, es un mediador entre las fuerzas de la na­turaleza y el paciente que está desequilibrado con la fuerza de la naturaleza. Entonces, en ese caso el chaman, el Yachak, la persona que está curando, sim­plemente es un mediador para que se equilibre lo que dentro de la persona es­tá desequilibrado. Hay varias enfermedades, como esas comunes que llegan mucho por acá: artritis, el reumatismo, que para la medicina ofi­cial son enfermedades irreversibles, crónicas, o sea que ya no pueden curarse. Pero que aquí se curan, aún estando muy avanzada. ¿Con qué?, Por ejemplo con el ácido de las abejas, con la picadura de las abejas, con baños de vapor, con plantas diuréticas, con una forma de alimentación adecuada, para que ya no siga introduciendo por su boca ácido úrico, para que tampoco se presenten fer­mentaciones en los pliegues de los intestinos que puedan aumentar el ácido único; caso contrario, la enfermedad artrítica no va a solucionarse. Arreglando todas esas situaciones, acondicionando a la persona a una forma de vida armónica con la naturaleza, y penetrando esos elementos de la misma naturaleza la persona se cura ciento por ciento de las reumas, de la artritis, o lo que nosotros decimos el chuyo nani: el dolor de huesos.

¿- Qué opinión tienes de las enfermedades modernas, las del siglo 20? Tú crees que con armonizarse con la naturaleza se puede llegar a curar enfermedades irreversibles como el cáncer, el sida, y otras enfermedades que son hasta ahora incurables?
- Para mi forma de ver, el nombre, el título que tengan las enfermedades es lo mismo, la enfermedad es producto de un desequilibrio con la naturaleza, con él mismo, con todo. Mientras más desequilibrio se haya producido, la enfermedad es más incurable. Lo más grave que ahora conocen: el sida, no es más que el desequilibrio dentro del plano sexual, dentro del comportamiento co­mún natural de actividades infrasexuales. Esto ha comenzado, esto nadie lo puede negar en cualquiera de los planos, y hay mayor probabilidad cuando las personas practican el homosexualismo. Entonces es una aberración, una de­gradación en el plano sexual: el homosexualismo. Ahí es cuando las enferme­dades se anidan, porque cuando una persona viola un ordenamiento natural, es como abrir una ventana para que entre cualquier cantidad de suciedad. Mien­tras más violaciones a la armonía de la naturaleza, más peligrosidad para que su cuerpo físico llegue a tener enfermedades muy graves. Por mi parte, he hecho tratamientos de enfermedades como el sida, el cáncer, y con éxito. Pe­ro ese cambio depende no solamente de los elementos de la naturaleza como plantas, animales, sino depende de que el paciente comience profundamente y seriamente a cambiar su actitud de vida; desde su forma de pensar, sus cos­tumbres que vayan cambiando hacia su armonización con la naturaleza.

- Es decir que se puede entender a la enfermedad, como la oportunidad que tie­ne uno de reivindicarse con la naturaleza?
- Claro. Entonces, las personas que tienen cáncer, que están diagnostica­das que dos meses más no van a vivir, tienen la oportunidad de mirar la ma­jestuosidad de la naturaleza; de tomar conciencia de haber venido a esta vida a crecer, cuando ellos en toda su vida no han hecho más que degradarse. Yo, siempre a los pacientes que llegan no les digo que es un castigo. Muchos dicen: será que Dios me ha castigado. Muchos temen pero yo les digo, que es mentira; para mí es al contrario, es una bendición de la madre na­turaleza o de dios. Es una bendición para que la persona reflexione, reexami­ne sus costumbres, sus hábitos, de cantidad de cosas que en lo cotidiano de su vi­da hace. Es una gran oportunidad para que luego de reflexionar, de pensar de una manera muy libre e independiente: qué es lo qué le ha producido daño y que ha podido hacer y no lo ha hecho, y qué costumbres le han ido perjudicando.

Entonces, llega a comprender que su enfermedad no es más que el pro­ducto de un desequilibrio. Comprendiendo eso, comienza a realizar "actos" que le ayudan a curarse y por lo tanto se cura. El sida, el cáncer o cual­quier enfermedad, por más grave o leve que sea, no lo curan solamente las plantas o los elementos activos, no, eso es una parte de su curación. La parte principal de su curación es su actitud, sus costumbres, sus hábitos, sus pensa­mientos, sus emociones, sus deseos, que tienen que ser activados. Así, el ele­mento químico-activo de una planta es una parte complementaria para restau­rar su salud o su equilibrio. Entonces, en verdad que es una gran oportunidad...

- Y la naturaleza, también se puede enfermar?
- Sí. La naturaleza se encuentra enferma porque el ser inhumano ha he­cho que la madre naturaleza llegue a condiciones de enfermedad. Nuestra natu­raleza por sí sola no se ha enfermado sino que los malos hijos, los infrahumanos por la falta de visualización amplia, han hecho los actos que todos cono­cemos para que la madre naturaleza se vaya enfermando. La madre naturale­za como es una energía, un ser viviente, hasta cierto punto tolera a sus hijos malcriados, pero en un momento se sacude y todos los seres infrahumanos que pien­san que van a dominar la naturaleza van a salir, van a desaparecer de la faz de la naturaleza, y nuevamente se reactiva la vida armónica de la naturaleza.

La naturaleza no es ignorante, es muy sabia, permite hasta cierto punto que se hagan las actividades en contra de ella y llega un momento, que con leyes totalmente físicas, hace surgir la capa plasmática del subsuelo para que se produzcan erupciones de magnitudes insospechadas. Las fa­llas geológicas de San Andrés, California; de Bucaramanga en Colombia, y aquí: una de las fallas geológicas más grandes del mundo está en el Ecuador, en Manabí, y está de un momento a otro que se remueve. Ya pasamos los límites permisibles, todo está en su límite máximo, cualquier momento puede pasar... Lo que con toda seguridad sabemos, por observancia a la naturaleza, por haber hecho prácticas de previsión con ancianos muy sabios, que el 2000, 2005, 2010..., no pasará de esos años en que habrá una gran transformación. Que tampoco es mala, así como la enfermedad no es mala, como un castigo de Dios, no, sim­plemente es un "recurarse", restablecer el orden que la sociedad está llevan­do. Tiene que venir, es necesario.



AURELIO DIAZ - TEKPANKALLI

¿- Qué es lo que ha pasado durante estos 500 años, qué es lo que hemos vivido, cómo podría resumir esta situación?
- Bueno, es difícil decir lo que pasó en estos 500 años, pero de lo que uno puede entender, fue una interrupción dentro de lo que se vivía en este con­tinente, pues, cuando llegaron con un pensamiento diferente, con una vida diferente, cambiaron todo. La gente se sintió esclavizada y nos quitaron la rela­ción con la tierra, nos quitaron toda relación con la naturaleza, se nos impu­sieron y se hicieron dueños de esta tierra...

Entonces, lo que pasó es que vi­nieron con un librito que se llamaba Biblia y nos impusieron esa Biblia, y des­pués un día cuando levantamos la cabeza, nosotros teníamos la Biblia y ellos tenían la tierra. Se habían adueñado de toda la tierra y nosotros con un libro que no sirve para nada. Un libro que supuestamente es sagrado y mientras aga­chamos la cabeza para leer sobre dios, ellos se llevaron lo que era nuestro; cuando nosotros lo que hacíamos es hablar con dios. Entonces, ahora ya es el tiempo de regresar a sus legítimos dueños lo que es de ellos y decimos: aquí está tu libro, ahora regrésanos nuestra tierra.

La verdad, es que en estos 500 años ellos se la adueñaron, la dividieron y pusieron fronteras, pusieron títulos de propiedad. De alguna manera, nos hicieron sus empleados, luego vinieron y sacrificaron a nuestra gente; se impusieron con la espada y la cruz... Que, qué pasó hace 500 años?. Es tan difícil esa pregunta, porque se burló a nuestras madres, se violó a nuestras hermanas, a nuestras esposas, a nuestra Madre Tierra. Entonces, tantas cosas se hicieron: quemaron en la hoguera a través de la "santa inquisición" a nuestros médicos, a nuestros sacerdotes, por­que ellos decían que éramos unos brujos, solamente por dar medicina a la gen­te o por rezar para la gente.

Es tanto lo que pasó durante 500 años, que hicie­ron ellos que viviéramos como enemigos, siendo nosotros hermanos. Enton­ces, es difícil comprender qué pasó, han ensuciado por donde quiera, han pros­tituído, hicieron prisiones. Nos hicieron creer que nuestros padres eran Adán y Eva, y que éramos los hijos del pecado. Allá ellos, si son hijos del pecado, porque nosotros somos hijos del amor de nuestro padre y de nuestra madre. Que, qué ha pasado en estos 500 años?. No se puede decir ni en una noche, en una hora, ni en un día. Ellos destruyeron nuestros templos, han querido frustrar el espíritu de nuestra gente y de alguna manera, han querido destruir la voluntad de nuestro pueblo...

¿- Cómo fue posible que siendo una cultura tan avanzada, tan desarrollada, frente a un pueblo atrasado como en esa época los españoles, pudieran lograr una dominación e interrumpir nuestro propio crecimiento?.
- Bueno, nosotros teníamos espiritualidad y esa es la base, alguien que no tiene espiritualidad no le importa nada... dice: y qué?. Nosotros teníamos respe­to y fue tanto el respeto que aunque sabíamos que nos estaban escupiendo la cara, aún así no pudimos enojarnos, no queríamos verles en una forma nega­tiva. Entonces, la verdad es que el conocimiento que nosotros tenemos, no es el conocimiento para matar, no es el conocimiento para destruir, para torturar; si no es un conocimiento para construir, para confiar. Entonces nuestra gente no era desconfiada, tenía palabra, tenía corazón; la gente que vino no tenía palabra, ni mucho menos corazón.

Entonces, que por qué hicieron lo que hicieron si nosotros teníamos el conocimiento?. Pues por eso mismo, porque nosotros no podíamos usar nues­tra conciencia para destruir a alguien. Entonces, dónde está su espiritualidad, dónde está su entendimiento a la vida. Todas las cosas que inventaron y nos achacaron, ellos las usaban para tener como excusa a toda la barbarie que hi­cieron. ¿Por qué?. ¿Por qué ese pensamiento?. Por que dicen: "yo soy dueño de todo esto?”. Ellos vinieron a ver toda esta tierra para la corona española, en el nombre de dios y le informaban al Rey de España, que usara todas estas tie­rras para rescatar todos los tesoros. Y venían continuamente de Tijuana a Mé­xico, pero nunca decían "hemos cortado los brazos a todos los niños y a todas las niñas y a todas las mujeres para dar un escarmiento a los hombres por bur­larse de su corona", y ya...

Bueno, así de sencillo, nosotros éramos un pueblo al que se iba destruyendo, y así, en toda América. Así, América fue un lugar donde al indígena se le desconocía los más mínimos derechos, se lo trataba como esclavo, se lo humillaba constantemen­te, cuando las grandes cantidades de tierra eran para unos cuantos, y los in­dios solo sus trabajadores. Fue una situación muy difícil, donde el indígena decidió morir, en vez de seguir siendo un esclavo. Entonces, ellos sienten que no tienen el derecho que deben tener como pueblo. Luego se levantaron pero mucha gente inocen­te tuvo que pagar con su vida. Y es verdad, que en alguna forma el dolor de ellos es nuestro dolor y su sacrificio es también nuestro sacrificio, que la lu­cha de ellos también es nuestra lucha, que el amor de ellos es nuestro amor. Yo a través de lo que hago vivo con ellos, represento también a ellos y entonces ellos me representan, lo que en cierta forma representa la vida.

- La historia que a nosotros nos cuentan y que nos enseñan en la escuela es que éramos salvajes, ignorantes. ¿Cuál era el objetivo, por qué debían enseñarnos así?
- Porque se decidió castrar al pueblo latinoamericano. Dijeron: hay que darles la historia que es conveniente para nosotros. Hay muchos chismes de que si hoy destruimos a todo este pueblo, ese día va a ser el día de la victoria y así se va a seguir por los siglos de los siglos; y nosotros como defensores de los indígenas celebraremos ese día. Entonces, cuando nos enviaron la salvación, supuestamente, esa salva­ción nos condenó. La historia que dan es la oficial y conveniente. En verdad, todas las historias de las Américas son falsas, los historiadores son unos hipócritas porque se conforman con aprobar algo que no saben. Han pasa­do 500 años y cómo un historiador puede saber si hubo gente sacrificada, pues cuándo lo vieron?. Si ellos vinieron destruyendo, no vinieron a ver. Mentira tras mentira, y por qué tanta mentira?. Muy sencillo: porque no les convenía la verdad...

- Por qué ha durado tanto tiempo el retorno de Wiracocha, de Atahualpa, de Quetzalcoalt. Tiene algo que ver con el hecho de que ellos eran planificadores del tiem­po, de cada período, de cada siglo. Tiene algo que ver, con que en esta épo­ca se produzca el retorno?...
- Si, es una medida, es un ciclo de tiempo. Son 7 generaciones, después de siete generaciones se dan. Todo tiene que ver con la forma de vida que ellos tenían y como sus abuelos lo diseñaron. Igual que en otro tiempo, ellos sabían que así iba a suceder. Por tantos años se preparó el lugar, el dónde y cómo se iba a guardar el conocimiento... y éste se guardó en el corazón de la gente. Pero ahora en estas fechas va a salir por todos lados, porque lo que es verdadero perdura. Ahora recién comienza la caída de lo falso, la caída de aquello que fue mentira y no tiene cimientos. Solo mira los cimientos de cualquier iglesia en América, los cimientos están sobre la base de alguna pirámi­de, de alguna construcción nuestra. Entonces, así de simple es, no?.

¿-Cuál es la misión que nos corresponde ahora a nosotros, cómo debemos enrumbarnos?
- Esa misión ya no depende de nadie, y puedes hacerlo en cualquier lu­gar y con quien quiera. Pueden aceptar este catolicismo y cristianismo que existe aquí. Pero, te voy a ser sincero: de verdad Cristo permitió que le pusie­ran su figura en los crucifijos de oro y plata?. De verdad Cristo está de acuer­do con los sacerdotes de las iglesias y de los templos?. De verdad Jesucristo está de lado de los ricos?. De verdad Jesucristo está de lado de aquellos que tienen el poder?... De qué justicia hablan?. Dónde está la verdad de la que hablan los cató­licos o es que acaso no pueden ver. Con tanta riqueza que tiene el Vaticano, porque no hace lo que Jesús hizo, compartir un pan cuando menos con los po­bres. Ni siquiera ayudan a los pordioseros que están en las puertas de cada templo, y tú los ves dentro de cada iglesia pidiendo caridad, eso es totalmente malvado y ésto da mucha tristeza. Quizá tú lo has visto, no sé si tengas los ojos cerrados o no.

Por todo lugar que voy, veo tanta ostentación, cómo pue­den hacer esto a la gente, cómo pueden hablar de espiritualidad cuando no tienen ninguna. Y especialmente que utilicen las imágenes en los templos con unos ojos así – con sus manos y sus ojos hizo señas de unos ojos muy abiertos y casi perdidos-, a medio morir, que te hacen sentir mal. Y ahí no hay ninguna imagen de algún indígena, todas las imágenes son pálidas; entonces, cómo nuestra gente se puede identificar con eso... Yo no sé qué pensar sobre estos 500 años. Por qué ha durado tanto?. Yo quisiera que fuera más rápido y no tuviera que esperar tantos años, pero al fin y al cabo todo llega a su fin. Aunque alguna gente que ya no tiene memo­ria, cuando esa gente realmente no se acuerda de por qué hicieron lo que hi­cieron.

-Para este encuentro importará el color de la piel, los rasgos físicos, la apa­riencia?
-Hace 500 años para nosotros no importó eso y sigue sin importarnos, para otros pueblos tal vez. Pero yo siempre he sabido que el blanco es blan­co, que el mestizo es mestizo y no hay ninguna diferencia, somos iguales. Para otros pueblos puede ser que no somos iguales, pero para el Pueblo Rojo, que es nuestro pueblo indígena, no hay ninguna diferencia.

¿- Qué es el hombre del pueblo rojo, por qué esa diferenciación con relación a los blancos, a los amarillos, los negros...?
- La gente dice no, cuando el pueblo es blanco porque es blanco; si se di­ce que son blancos el pueblo negro, pues dicen que son negros, y así... A mí se me ha enseñado que el otro pueblo es rojo. ¿Qué, quien puso los cuatro colores?. Pues quién sabe; pero sea como sea, somos hermanos y siempre hemos sabido que nosotros seremos hermanos y no hay ninguna diferencia entre estos seres. Si el Gran Espíritu lo hizo para jugarnos una broma, pues, qué buena broma.

- Cristo, Mahoma, Quetzalcoalt, todos ellos son los mismos con diferentes nombres?
- No, son diferentes con diferentes nombres pero quizás con un mismo espíritu y con un propósito. El trabajo del uno y del otro es igual. Hay algo que les une y que les hace verse iguales y se parecen por lo que hicieron. Cada pue­blo tiene sus fines, tiene su historia, tiene sus formas, sus razones.

- La religiosidad de nuestros antepasados cómo se expresaba, cómo era la relación con el Gran Espíritu? ¿Cuáles eran las ceremonias, los ritos que celebraban?
- Todos: desde el nacimiento hasta la muerte... Todos: el aire, el agua, las aves, los venados. Todo lo que te puedas imaginar: la serpiente, el aire, la llu­via, la noche, el día. Todo tenía su celebración. Todos los días, cada hora, cada momento era una ceremonia, un vivir constante. Comer es una ceremonia, vivir dentro de una casa es una ceremonia, trabajar es una ceremonia, bañar­se o vestirse es una ceremonia... todo. Ahora se ha prostituído y se hace rutina. O se pierde el amor, el cariño; y se despierta la gente de mal humor, cansada, con dolor de cabeza. Pero eso es ahora, antiguamente no.

- Cuando llegaron los españoles nos acusaron de idólatras, animistas y no entendieron nada de nuestra diversidad. Solo el dios de ellos era el verdadero. Cómo entender todo eso, cómo explicar lo que significa para nosotros lo que es dios. Cómo definir en palabras, algo que es tan difícil, algo que tu has llamado el Gran Espíritu?.
- Para nosotros todo es Dios. No existe más que Dios, en todas partes, en todo lugar, en todo momento existe el Gran Espíritu. Entonces, cómo?. A tra­vés de un árbol, a través de un animal, a través de cualquier cosa. Aún a través de la mierda: dios es mierda porque es sagrado, tanto el hecho como el dese­cho es dios, porque es necesario. Ahí está en todas partes, ahí crece dios, en todo instante, en todo lugar, hasta en una milésima de lugar. Cuando nosotros decimos que tenemos una cruz, nosotros de verdad te­nemos una cruz, que se llama cuatro direcciones, que se llama cuatro elemen­tos, que se llama cuatro estaciones, que se llama cuatro tiempos de la vida de un ser: que es niñez, adolescencia, madurez y vejez.

Por eso, entender esto es importante, porque ellos trajeron una cruz imperfecta, una corta y otra más larga, y ellos saben que usaron esa cruz cuando mataron a un hombre llama­do Jesús. Y ellos nos dijeron que al Dios de ellos, ellos lo habían matado. Dijeron que habían matado a su propio Dios, entonces es muy simple compren­der que el dios de ellos, es el único dios; y para nosotros está bueno. Nosotros creemos que quizás hay muchas formas y maneras de la manifestación del Gran Espíritu, y si ellos tienen las que quieren, pues qué bueno, mientras nos permitan conservar y creer lo que nosotros queremos, pues no hay problema. Pero el problema es que no se nos ha permitido, se nos ha condenado, porque pensamos que el poder del Gran Espíritu está en todas partes y en todas formas.

- Podríamos decir que eres un sacerdote, un representante del Gran Espíritu?
- Yo soy un representante del Gran Espíritu, igual que tú, igual que cual­quier otro. Todos somos representantes del Gran Espíritu. Todos de alguna ma­nera tenemos, solo que a veces se quita esa responsabilidad, a veces la gente dice cómo voy a representar a otro si yo no me represento ni a mí mismo. Pero sea como sea, todo representa el Gran Espíritu.



LUIS ESPINOSA - CHAMALU

¿- Desde cuándo y por qué surgió la necesidad de crear el Movimiento Pachamama y crear una comunidad?.
- Pachamama Universal se fundó hace 12 años atrás en una montaña, al norte de la ciudad de Cochabamba, muy cerca de una pirámide natural a 4.100 metros de altura. Las razones de su fundación tiene que ver con sueños, ceremonias, profecías, etc., y con la gran necesidad de empezar a reforestar los corazones y de comenzar a preparar al hombre que va a transitar el próximo milenio. Que el pasado no haya sido en vano ahora que el futuro ha llegado.

- La Comunidad de Janajpacha es una comunidad india o una comunidad alternativa. ¿Cómo se define?.
- Lo más hermoso es que no es definible porque es flexible. Empezó básicamente como una experiencia quechua, y ahora es una comunidad inspirada en la enseñanza sagrada de los Andes, indígena básicamente, pero al mismo tiempo planetaria. Aquí se reúnen para aprender, personas de la más diversa procedencia, es decir, que es una Comunidad de Indios de la Nueva Era.

- Ustedes son los representantes de alguna tradición concreta. Son los mensajeros de un conocimiento en particular o universal?.
- Lo dijimos antes, nuestro accionar está basado en la tradición amaútica, que es la tradición espiritual esotérica de tipo Incaico, enriquecido por algún Mapuche con la que estamos muy ligados. Nuestra enseñanza no tiene un carácter religioso, es espiritual, natural, libre, silvestre, y apunta a mejorar la calidad de la vida.

¿- Cómo ha sido su proceso de vivencias y crecimiento, en qué nivel se encuentran ustedes?.
- En la adolescencia espiritual, preparándonos para entrar a otra etapa, porque básicamente para nosotros ser espiritual es no complicarse la vida. Descubrir nuestra esencia, nuestro origen y nuestro destino, y en base a ello empezar a ser artistas en esta y en las otras realidades.

- Por toda América circula la profecía de que después de un período de tiempo vendrá la recuperación, el retorno del conocimiento, de la sabiduría. Podrías señalarnos cómo lo conciben ustedes, son parte de esa profecía?.
- Definitivamente los antepasados somos nosotros y estamos aquí en cumplimiento de esta profecía. Pero debemos anotar que el tiempo no es lineal sino cíclico, y que las cosas no se suceden una detrás de otra, sino que hay una teoría dialéctica, muy ágil que va moviendo los procesos, que hace que las cosas se den en función de cantidad de situaciones. Lo que hacemos nosotros está apoyado por un cuerpo simbólico, por una herencia profética y por la presencia de algunos seres con conocimientos sagrados. Que nuestra labor es con el hombre moderno del mundo, contigo que vives en una ciudad, con la gente que está en una oficina. Es salir del corazón del esoterismo andino hasta el corazón del hombre moderno.

- Aquí en Bolivia, hay una serie de personas que tienen relación con la naturaleza, con la sociedad, que les llaman Kollowayas, Yatiris; que serían uno de los nombres un poco más particulares de lo que es Shaman. Tienes algo que ver con ellos, eres un Yatiri, un Kollowaya?.

- Bueno, yo soy Chamalú. Eso es suficiente para nuestra presentación, hay tanta gente como personas. Nosotros no le damos importancia a los esti­los, a las etiquetas, hay de todo. No hay que idealizar el mundo indígena, pe­ro tampoco hay que idealizar el mundo espiritual, bajo el nombre de Yatiri, Kollowaya o Japiri o Altomisayo. Allí se esconden a veces a sanadores o seres con conocimiento sagrado, otras veces simplemente no hay nada. Cada uno esté atento para encontrar simplemente lo que necesite.

- Hay muchas personas que posiblemente te han criticado, te han cuestionado, qué ha significado para ti esa situación?.
- Bueno, comentábamos el otro día, que una persona venía y decía: Chamalú están hablando mal de ti, y le decíamos: No es posible eso, nadie habla mal, simplemente está expresando la estatura espiritual que tiene. Y eso no tie­ne por qué ser malo, si es un enano espiritual, entonces va a estar vibrando de esa manera y va a ver todo muy bajo, su estatura espiritual no le permite ver nada más que a ese nivel. Hay gente que evidentemente se complica y no es nada malo, es parte del proceso que está viviendo, es como un hermano me­nor y que lo único que quiere es comer chocolate, es gente a la que hay que ayudar.

Por otro lado, nosotros somos atentos a la crítica constructiva, mas so­mos sordos al insulto, al halago, sordos a la crítica destructiva. Sabemos que somos hacedores, hemos hecho muchas cosas aquí, en Europa, hemos hecho grandes cosas y eso ha generado mucha ira, el egoísmo se ha despertado y a veces nos hemos encontrado en auténticas maratones de dinosaurios, en una especie de convención de pirañas, intentando ver de qué manera pueden inter­ferir o devorar lo que estamos haciendo. Pero nosotros somos un espacio abierto, nadie puede detener al viento, nosotros somos así, somos viento y la crítica anticonstructiva, las escuchamos, las asimilamos y las agradecemos. Siempre hemos dicho qué sería de nosotros sin problemas, qué sería de nosotros sin adversidad. A los débiles son las adversidades lo que fortalece, por tanto somos muy agradecidos a la gente.

- Ustedes han estado luchando por la unidad de los pueblos andinos, en gene­ral del mundo, y han tenido muchos tropiezos, muchas dificultades, qué es lo que impide que la gente realmente quiera unirse?
- Bueno debo comenzar diciéndote, que nosotros nos lo pasamos muy bien, hemos tenido muchas dificultades, pero hemos tenido muchísimas ale­grías, vivimos súper felices. Para nosotros es muy importante estar feliz, la felicidad es realmente nuestro estado natural y vivimos en un oasis, universo que lo cultivamos de una manera muy hermosa. Hacemos lo que se puede, pero no permitimos que la ansiedad nos de­vore porque hacemos lo que está en nuestras manos. Lo que no está en nues­tras manos no nos importa, ya no es responsabilidad nuestra. Hemos estado inculcando la unidad, todavía no hay un estado de conciencia para actuar sin egoísmo, hay tendencia a la competencia, hay miedo, hay afán de figuración y fundamentalmente no hay honestidad, no hay transparencia, todo esto cons­pira en contra de la unidad. Pero nosotros seguimos haciendo lo que vamos a hacer, nosotros en el fondo estamos jugando, en el fondo éste es un juego sa­grado y no vamos a perder las ganas de jugar porque la gente todavía no en­tiende el juego.

- Cómo es la vida cotidiana, la vida en general, fuera de las actividades con otras personas. ¿Cómo entendemos a la comunidad de Janajpacha dentro de su cotidianeidad?
- Bueno, es una vida muy simple, muy alegre, muy festiva. Es importan­te cocinar cantando, es importante amar lo que uno hace y fundamentalmen­te no complicarse. Es importante estar enamorado de la vida, por eso la gente que viene de muchos lugares, luego de esto no quiere irse, al punto que debemos hacerles firmar un compromiso de que se van a marchar, porque esta es una escuela donde la gente aprende a vivir, entonces la vida se convierte en una fiesta de crecimiento.



DOMINGO DIAZ PORTA

- Usted es el representante de alguna tradición en particular, o podríamos de­cir que es un hombre, -por lo que usted nos ha contado por su formación-, que representa a América en general?
- He visitado muchos pueblos autóctonos en busca de nuestros ancianos, para dialogar con ellos a lo largo de todo el continente, y como resido en Mé­xico desde el 71, estoy más en contacto con los pueblos de México y sus culturas. Me he identificado con la tradición Maya, con la cultura Maya, porque ha habido ciertos contactos por la facilidad de comunicación, pero yo animo a todos que vayan a las culturas que están al alcance de sus manos, en su mis­ma región.

Tenemos que recuperar nuestros idiomas, estamos hablando un idioma prestado que no es nuestro. Está bien que lo hablemos, pero está mejor que ha­blemos nuestras lenguas autóctonas, porque estas han surgido, se han desarrollado, de acuerdo con nuestra naturaleza, con nuestro ambiente, con nuestro paisaje, con nuestro pasado, de acuerdo con nuestro temperamento, propio de la gente que ha nacido en estas tierras. Y así hablando nuestras lenguas ojalá nos podamos entender mejor, porque hablando lenguas que no son nuestras, es muy difícil que manejemos bien esos vocablos, porque no son lenguas que hayan participado de la gran historia de este continente. El inglés está muy bien en Inglaterra, porque su idioma está dentro de un contexto histórico y geográfico, de flora, de raza, de fauna, donde coincide muy bien ese idioma con esas características.

Pues, yo animo a estudiar nuestros idiomas e insisto para que todos vayamos a nuestras culturas, cualquiera que sea, con respeto, no con ánimo crítico, destructivo, sino con el ánimo de un reencuentro, de un abrazo. De un retorno del hijo pródigo a la casa del padre, de la naturaleza que es nuestro verdadero hogar; nuestro cuerpo está echo para vivir en la naturaleza, no en ambientes artificiales, en climas falsos, no con comida industrial que ha perdido su energía, su fortaleza.

¿- Cuáles son los fundamentos y principios en los que se basa la cultura Maya?
- Los principios básicos son los mismos que nos presenta la vida, la na­turaleza, el universo. Entender el mundo es entender el ser humano, nosotros no somos criaturas extrañas a la naturaleza. La naturaleza no son cosas atrasadas, primitivas. La naturaleza viene de una mente creadora, maravillosa, en­tonces la naturaleza está llena de esa ciencia, de esa mente creadora de la cien­cia. Entonces, la Maya como todas nuestras demás culturas, basó los valores de su sociedad en aquello que es el libro abierto. Ese libro abierto que es la naturaleza: nos enseña. Son dos libros: el del universo y el de la tierra.

Yo le llamo al universo el antiguo testamento, allí está lo eterno, principios eternos están en el universo. Y a la tierra: yo llamo el nuevo testamento, porque en la tierra van surgiendo nuevas culturas, nuevas sociedades, nuevas especies, en todos los reinos. Pero todo lo que el nuevo testamento, o sea la tierra presen­ta, está basado en el antiguo testamento, o sea en el universo. De acuerdo con las energías que llegan del espacio, con las relaciones cósmicas, así van sur­giendo en la tierra, desde el fondo de la tierra: especies, árboles, animales, pá­jaros, peces, seres humanos, etc. Viene la información codificada de los rayos del padre sol y de acuerdo con esa información codificada, se van establecien­do códigos genéticos y van surgiendo las formas. No vienen de la nada, vie­nen de arquetipos que vibran en los éteres, en los espacios invisibles, en di­mensiones superiores.

Entonces, la cultura Maya se apoya en esa realidad del hombre integrada a la naturaleza, y el hombre respetando el calendario, o sea las leyes del cielo y viviendo de acuerdo con su realidad natural: en un clima natural no en uno artificial. A veces la gente de la ciudad, cuando es invierno pone clima de verano, y cuando es verano pone clima de invierno. En vez de chocar con la realidad natural, es mejor que en verano vivamos veraniegamente y en invier­no invernalmente, y estaremos más sanos. Muchas enfermedades vienen precisamente de esta manera artificial de vivir, envueltos en tantos trapos, siem­pre bajo claustros, encerrados en techos para ir a un concierto, para enfermar­se, para comer, en realidad todo bajo techo.

Tenemos que salir de la civilización del claustro y vivir al aire libre como nuestros pueblos autóctonos. No estoy idealizando a los pueblos autóctonos, sé que ellos también tienen sus problemas pero haciendo un análisis comparativo veremos que ellos tienen ventajas sobre las ciudades. Ellos viven de una manera más civi­lizada porque tienen aire puro, el aire ahí no es una porquería, están limpios, su agua está pura, sus árboles siguen existiendo, los niños crecen en un ambiente tranquilo, no se les está deformando, entonces hay muchos valores que tenemos que rescatarlos. La filosofía Maya es una filosofía que es válida para cualquier ser humano, en cualquier lugar, porque nos dan postulados que po­demos adaptar a la realidad en que vivimos, tanto ambiental y natural, como social.

- No sé cómo llaman a los "shamanes" mayas, pues toman diferentes nombres de acuerdo al lugar. En el Ecuador se les conoce como Yachaks, en Bolivia: Yatiris o kollowayas. ¿Cómo se llama allá a los hombres de sabiduría Maya y quisiera saber si usted es un "Shaman"?
- Pues yo en realidad me siento un aprendiz. Nuestras culturas son las universidades, pues dentro de la ciudad puedo ser un maestro, un profesor, un educador, pero cuando vivo en la comunidad me siento estudiante. Siento que tengo que reaprender otra vez lo que "me enseñaron" en un sentido occiden­tal, europeizado. Ahora yo lo quiero aprender con el estilo de América, que da una visión más generosa, no imperial, sino más bien universal, no discrimina­toria de raza, pues más bien nuestros pueblos tienden a abrazarse con todos los pueblos de la tierra...

Se le dice MEN en la sociedad Maya, actual y la del pasado, al hom­bre que guarda la tradición, al hombre que es capaz de curar, de leer los escri­tos celestes, los criptogramas estelares, de guiar a su pueblo: ese es el Men. “Shaman”, es una palabra que viene de Siberia, fue tomado el siglo pasado por algún antropólogo y se ha popularizado. Se ha popularizado porque se ha vis­to que esas prácticas de los shamanes de Siberia, son similares a las prácticas tradicionales en todos los continentes. Este conocimiento cósmico está en las estrellas, instalado en definitiva en todo el planeta.

- Cómo cree usted que debemos aprender a comunicarnos, a percibir, a informarnos, a tener contacto con nuestro mundo cósmico?
- Pues con la meditación bien llevada; en un momento de aburrimiento en el día, dejar de lado el mundo exterior porque estamos todo el día hacia afuera, estamos en la piel de las cosas: oyendo, hablando, viendo, participan­do, y necesitamos un recogimiento cada día para sentir a nuestro propio ser. Para reencontrarnos tiene que haber una cierta técnica, la meditación sicoló­gica; se pueda enseñar, entrenarse, pues como en todo entre­namiento, a fuerza de entrenamos constantemente aprendemos algún deporte, instrumento musical, así también aprenderemos a penetrar en nuestro mundo interior.

Así como se ha lanzado astronautas al espacio exterior, hay que lan­zar humanautas al espacio interior, pero también con la debida técnica, así co­mo el astronauta va con una técnica, necesitamos técnicas espirituales para pe­netrar en nuestros mundos internos. Esa sería una de las primeras herramien­tas para recuperar nuestra conciencia de que somos parcelas cósmicas. Tam­bién el estudio del sentido de los signos de la naturaleza: el ejercicio, los ejer­cicios de la mente, desarrollar las capacidades mentales de concentración, de la memoria ... abriendo nuestra visión de la vida a otro horizonte más am­plio, en vez de permanecer encajonados en los detalles de la vida.

- A propósito de que hablaba anteriormente de Cristo, me viene a la memoria que hay algunos movimientos que han señalado que la iglesia católica actual, es la iglesia del anticristo, es verdad esto?
- A mí no me parece correcto buscar un chivo expiatorio al que le eche­mos todas nuestras fallas para no echarnos la culpa. La iglesia católica, en qué consiste la iglesia católica? : seres humanos. ¿Qué clase de seres humanos?. Pues seres humanos del siglo XX. En la iglesia católica hay científicos, hay artistas, hay místicos, también habrá ambiciosos, habrá quienes especulen con la religión. Pero no podemos condenar a cientos o millones de personas, ni a sus dirigentes, ni siquiera porque haya defectos o haya problemas. El proble­ma no está en la religión, el problema está en el religioso; el problema no es­tá en la ciencia, el problema está en el científico. No podemos condenar la ciencia porque hay científicos produciendo armas bacteriológicas, y ayudan­do a contaminar el ambiente para entregárselas a las industrias.

La religión en sí, en qué consiste: son reglas para portarse bien, prácti­cas para elevarse hacia Dios. Si hay fallas en esa religión es un problema humano, hay humanos pues que se hacen supersticiosos o no son sinceros con su religión. Yo no condenaría a ninguna religión, ni a ninguna ciencia, a nin­guna filosofía, a ningún pueblo, a ninguna profesión. Yo buscaría pues la cau­sa específica y no una generalización de vida incorrecta, que sería un error porque haya católicos ambiciosos o sacerdotes que no cumplen, condenándolos a todos. Ese es el mal en que hemos vivido; precisamente esa es la causa de las guerras, de las discriminaciones, de las persecuciones. Querer condenar a todos en vez de encontrar al culpable y así culparlo. Tampoco los vamos a con­denar, vamos a ayudarlos a que se corrijan. Ha llegado la época del perdón y de la reeducación humana, ya sabemos que las cárceles no son escuelas para transformar el ser humano. La condenación constante, esos chismes de acusa­ciones, etc., no contribuye a la felicidad de los pueblos.

Vamos a ser pues más científicos, estamos en la era del saber, la Era del Acuarios; vamos a buscar las causas del problema, no condenar al leproso, al canceroso, etc. Vamos a dar­les la mano, seamos nobles, lo hizo el Cristo, lo hizo el Buda, lo hizo Maho­ma, lo hizo Moisés; al que tenía problemas le daba la mano no lo condenaba. No tiremos piedras sino estamos bien con nosotros, no juzguemos porque va­mos a ser juzgados. El que se juzga, el que ve egoísmo en todas partes es por­que él tiene egoísmo, el que ve alegría en todas partes es porque está alegre por dentro. "En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es del mis­mo color del cristal con que se mira"; hay una relatividad en los conceptos, en las creencias, no hay verdades absolutas en un mundo relativo.

¿Qué es pues, el anticristo? El que hace lo contrario del Cristo. Si el Cris­to enseña a que nos amemos unos a otros, el que predica el odio es un anti­cristo; no importa su religión, no importa su raza. Si el Cristo dice, respeta a tus padres, el que falta al respeto a sus padres es un anticristo. Quién es el an­timédico, el que hace lo contrario de lo que le dijo el médico. El anticristo no es un personaje, no es un grupo, es una actitud en que han caído muchos se­res humanos.

- Han surgido últimamente una serie de sectas, grupos, religio­nes, movimientos; pudiéramos darles una infinidad de denominaciones. Cómo usted plantea la concepción, la vinculación con Dios, con el Gran Es­píritu, con la Paz Eterna, con esas diferentes denominaciones?.
- Bueno toda esa multitud de grupos, de sociedades que han surgido en esta época, vienen rompiendo el dogmatismo. Antes no habían grupos, era una sola creencia, una sola filosofía, una sola secta. Pero hay que pasar por este período de tantos grupos, que se hallan en una confusión de lenguas en la To­rre de Babel de las ciudades, y de todas estas mezcolanzas va a surgir algo bueno. Los que no nos acostumbramos, nos acostumbraremos a ser tolerantes bajo diferentes puntos de vista. Antes había una monotonía, una imposición bajo amenazas de castigo, ahora con esta explosión de cultos, de ideas, de bús­quedas, se nos ha quitado el dogmatismo, tenemos que aprender a oír.

Sobre Dios?. Pues de Dios se hablado mucho, se ha escrito mucho, pero poco se ha comprendido. Inclusive las demostraciones escolásticas racionalis­tas que se quisieron deshacer de Dios fueron descartadas, porque a él ya no se
lo puede encerrar en palabras, no se lo puede quitar, ni se lo puede encerrar en una capilla ni en un libro. Dios de verdad es infinito y es eterno, y no es un objeto para monopolizarlo por ningún grupo y mucho menos es un objeto comercial. Hay que restablecer el respeto a eso que se llama Dios en nombre de la paz, en nombre de los pueblos, en nombre del amor. Como decía un maestro: no debiéramos decir Dios y nos sonaría a una fórmula sagrada, que con respeto la estudiaríamos. Si más bien, en vez de ha­blar de Dios vamos a tratar, -como usted dice encontrar el sinónimo-, cada quien su conexión con eso que se llama Dios. Pues es una esencia altamente inteligente que llena el espacio, que tiene todas las formas posibles, tiene for­ma de árbol, de hombre, de pájaro, y a la vez no tiene ninguna forma, porque desborda todas las fronteras, todos los límites cósmicos, es como el aire, está en todas partes.

Pero inclusive estas palabras deben ser sometidas a estudio, no debemos imponer una definición de Dios, toda definición de Dios es una de­finición de trabajo, es un punto de partida para experimentar. Dios es amor, pues vamos a experimentar. Dios es justicia, vamos a experimentar. Dios es be­lleza, vamos a experimentar; y no imponérnosla fríamente, repetir mecánica­mente esas frases. Debe haber una especie de desmonte para jugar con la men­te y nuestro cuerpo, a eso que se llama Dios, para palparlo y para sentirlo, y no solamente pegar palabras para hacer sílabas, y frases para discutir y para aclarar; eso más bien puede llevar al escepticismo, a la incredulidad, al ateís­mo, al cansancio mental. De una manera más viviente, como el Buda, de Gandhi, de grandes instructores de la humanidad que han dado rutas prácti­cas, senderos para encontrarnos con aquello que se llama Dios, Alá, Jehová, etc. Tiene los mil nombres, pero hay una realidad sustancial que la mente huma­na está hecha para conectarse a esa realidad sustancial.




VIDAL AYALA SINCHEZ

- Todo nuestro conocimiento y sabiduría se fue transmitiendo a través de nues­tros sabios ancianos, cómo se han preparado ellos, y cómo se llega a ser un an­ciano?
- Bueno, primeramente anciano no es por vejez, ni por límite de edad si­no es por sabiduría. Cuando uno va por las ciudades hay niños sabios, pero se están atrofiando mandando a escuelas, a colegios y universidades que los li­mitan a ser solamente técnicos, a especializarse. ¿Cuándo uno llega a conocer a un verdadero sabio?. Ellos son de tradi­ción, porque lo han recibido directamente de la Madre Tierra y del Padre Sol, o del Gran Espíritu o de Dios, como quieran llamar.

Ellos manejan todo lo natural, su sabiduría la encontraron en las estrellas, en las nubes, en el viento, en la madre tierra, en los árboles, en los animales, en las piedras. De todo eso sacan el conocimiento, se liga a esa verdad eternal que está grabado en to­das las cosas de la gran creación y por eso somos sabios. La sabiduría es transmitida de boca a oído, a sus sucesores; y eso es lo que se dice en varias leyen­das de que el brujo no puede dormir, ni morir, mientras no sea dejada la sabidu­ría a otro, tiene que buscar su sucesor. Así son nuestros abuelos, tienen que buscar sucesores.

Del abuelo que tengo, puedo relatarle un poco que a él lo conocí en una comunidad indígena, haciendo un peregrinaje en una laguna sagrada en El Espinar y cuando llegué a su vivienda (cerca a 5200 metros de altura a nivel del mar, él vive solo con sus llamas, sus ganados). Cuando lo encontré, me dijo que verdaderamente él me esperaba para darme sabiduría, a transmitirme algo de lo que él ya sabía, quién iba a ser el sucesor. Entonces cuando me vio nos saludamos -él habla el kechwa- y me dijo que él me esperaba. En eso comenzaron a caer truenos en esa comunidad, entonces dijo: sí, ahí está la señal de que us­ted va a llevar una parte de este gran conocimiento. Y le dije, por qué estos truenos?. Solo dijo: Yo soy el Hombre Trueno porque he sido agarrado tres ve­ces por el trueno, y mi mensaje y señales son éstas. Y él tenía marcado todo el cuerpo porque ha sido agarrado por el trueno o por el rayo, que así se llama en las comunidades indígenas. Entonces, toda su sabiduría fue transmitida por medio del rayo y es al­go interminable, porque si nos pusiéramos a hablar de esto no alcanzaría el tiempo ni el espacio que él ha pasado para recibir esa sabiduría.

Hoy es un sabio que está guardando todo eso en una montaña, queriendo compartir todo esto con la humanidad. Pero no es aceptado por otros pueblos, porque como hemos visto al indio siempre le ponen todo negativo, nunca es aceptado. Si yo quisiera sacarle a dar una cátedra a la Universidad, yo creo que no lo acep­tarían porque es un indio y para esto le pedirían papeles, graduación, en qué está graduado, si es ingeniero, o doctor, y si no pues le cierran las puertas. Entonces, todo lo que es nuestra tradición, todavía no está aceptado y por eso nosotros estamos abriendo los Yachaywasis (escuelas del conocimiento), lugares sagrados de sabiduría, en los pueblos donde nos toca hacer los rituales de los ancestros.

Uno de los lugares más importantes, donde ya usted estuvo presente, es el Ollan­taytambo, el Intiayllu que se está abriendo poco a poco para formar un Yachaywasi, donde podamos traer a estos abuelitos, para que vean su sabiduría nuestros hijos, a todos los que quieran recibir libremente. Ese va a ser nuestro trabajo de este año, de preparar esos lugares para que todos los peregrinos que vienen con esa sabiduría, con ese corazón abierto, humilde, para recibir ese conocimiento de ellos, y compartir con todos ustedes esa alegría que nos es­tán transmitiendo. Y así podamos rescatar todo lo que estaba guardado por 500 años, que salga a luz. Ellos están dispuestos a dar todo el manejo de estas le­yes superiores, y tan sencillo, no hay más que ser humilde para recibir todos esos conocimientos.

- Hizo una pausa, acomodo a su pequeña hija que estaba en una de sus piernas y continuo. Yo no interrumpí porque me di cuenta que quería desarrollar por sí solo.
- Entonces la transmisión para ser un abuelo, es de tradición: a mí desde el vientre de mi madre, mi abuelita me comenzó a preparar, a decir que yo te­nía algo, y cuando fue mi nacimiento me dijo que yo era quien iba a llevar un mensaje, a rescatar algo, y mi madre y mi padre no entendieron. A los seis años ella me comenzó a transmitir el manejo de las hierbas: a qué hora ir a recoger una hierba para tal enfermedad, para tal curación, para los partos, y yo no entendía nada.

Pues ahora con tanto adelanto de la medicina, esto no va­le a los seis años, y cuando llegué a los 23 años, recién di valor a todo lo que me había transmitido la abuela y comenzó mi trabajo, el rescate de la medici­na tradicional. Comencé a manejar las hierbas, el manejo de la cura con las cosas natu­rales, como la piedra, el huevo, el cuy, las plantas, el aire, el agua, la tierra. Comencé a curar a mucha gente y es por eso que ahora también con esa medicina tradicional llegué hace 15 años atrás y parece que los destinos ya esta­ban proyectados. Mi esposa fue también de tradición herbolaria, y ahora ten­go una niña que también ya lleva la tradición, ella ya echa coca y lee la coca. Entonces, vemos que están naciendo los espíritus para rescatar la sabiduría de nuestros ancestros. Eso es todo lo que puedo decir por ahora.

- Bajo qué parámetros se entiende lo que es la enfermedad y el enfermo. Hay diferentes pueblos y culturas que curan de distinta manera, en lo que tiene que ver con el diagnóstico, los síntomas y el tratamiento. ¿Cómo el mundo in­dio del Tawantinsuyo viene practicando en la actualidad?
- Para nosotros la enfermedad no existe, pero si hay enfermos, todo es un estado mental. Entonces, vemos primeramente cómo está su estado espiritual y su parte astral que es el alma. Para ello tenemos unas curaciones, que es la cura del pase del huevo y ahí captamos los tres planos: físico, mental y espi­ritual. Por eso, es que en mucha gente cuando hacemos esta cura, encontra­mos cosas desde su vientre materno que ha tenido unos trastornos, unas im­presiones y eso ha agravado su estado, (esto repercute hasta la edad de 48 años en el ser humano). Entonces, las personas de un momento a otro quedan locos, se trastor­nan, quedan paralíticos, etc., significa que han sido impresiones muy fuertes que tuvo al nacer, en el vientre, o en su niñez o adolescencia.

Esto no puede captar la medicina occidental, porque esta medicina está tan dividida, se han es­pecializado en técnicos del hígado, del corazón, de los pulmones, de la vista. Pero nosotros no, nuestra medicina es amplia, es total, completa. Es por eso que hoy damos más importancia a la tradición, mucha gente se va a visitar al curandero o al brujo, que lo llaman. Al individuo que cura, al que maneja las leyes naturales lo llaman brujo, hechice­ro; pero al médico que opera, que saca los órganos como si fuera una máquina, le llaman doctor.

Entonces, lo que queremos con esta Medicina Natural es que no sea profanada, porque se está dan­do la libertad de que todos quieren ser "médicos" leyendo cualquier libro de medicina de esa gran doctora Chalán de Chile o Valer, y se creen médicos, y eso también está mal. Lo que tenemos que hacer es ir a la fuente, y la fuente no está en la ciudad, está en el campo a 5000 ó 6000 metros de altura. Ahí se encuentra el verdadero médico que va a transmitir la verdadera sabiduría y tie­ne que venir desde el vientre bien preparado.

Uno puede ir a esas comunidades donde está el médico y no te va a transmitir esa sabiduría, porque te está viendo todo lo que eres. Entonces te rechazan y te pueden tener como un amigo, y pasan como cualquier hombre de la comunidad. Pero cuando uno tiene la tradición, ya eres preparado, en tres o cuatro días te está dando el manejo de lo que tu tienes que limpiar, eso en tu pueblo y comunidad. Y no usar a esa gente que necesita, sin cobrar; como los médicos naturistas, forman su consultorio y ganan plata a costa del paciente. En la tradición no, esa es la voluntad de ayudar al ser humano.

- Para el tratamiento se utilizan plantas sagradas, medicinales, que el mundo occidental ha llegado a minimizar y le han dado el nombre de drogas, alucinóge­nos. ¿Cómo puede entender la gente el valor que tienen las plantas sagradas?
- Bueno, las plantas sagradas siempre existieron en cada comunidad de todo el planeta tierra, así como los chinos han tenido el opio, los hindúes el gachís, parte de América tenía la marihuana, la parte del norte el peyote, y la parte del Amazonas la ayahuasca. Estas plantas son hijas de Nuestra Madre, donde almacenaron toda la sabiduría de la piedra, de los animales, de las plantas, etc.

Es por eso que cuando uno llega a adquirir en ceremonia, y no vulgarmente por curiosidad, como lo toma la gente: la moda de comenzar a despertar el estado espiritual y comienzan a querer ver maravillas. Cuando se hacen ceremonias, uno re­cuerda lo que fue nuestra gran cultura. Por eso, acá utilizamos la coca, sagra­das hojas de coca, que se llama "el kintu" y también la ayahuasca para recor­dar lo que hemos sido y sacar toda la sabiduría que está guardada en nosotros. Porque en nosotros ha quedado, en nuestros genes la sabiduría del Tawantin­suyo.

Así les digo, que en 1992 tuvimos el encuentro del Décimo Pachakuti con 300 personas, en Ollantaytambo, donde cada uno recordó y ayudó a sacar el mensaje de los 500 años. Por eso estamos caminando en los lugares que nos toca abrir estos Pachakutis, para ayudar a los pueblos del Gran Tawantinsu­yo y compartir esta sabiduría con todos, por medio de las plantas sagradas; pero es limitado en ceremonia, se da una dosis limitada a cada ser y recibe cada ser, lo que tiene que recibir.

- Se ha hablado de que ya ha comenzado la Confraternidad del Cóndor y el Águila. Es verdad esto?
- Sí, le pusimos Cóndor y Águila porque fueron aves sagradas, que llevaron mucho mensaje a nuestros pueblos. Extinguiéndose para salvar­nos, sobre todo a nuestro cóndor, vemos que en muchos lugares ya está muerto, entonces queremos traerlo mediante el espíritu del hombre. El cóndor es­tá representando desde Nicaragua hasta la Patagonia, ahí termina el cóndor; y el águila comienza desde Nicaragua hasta Alaska. Es decir, es la columna ver­tebral que está uniendo a América. Entonces, estamos queriendo unirnos para sacar la sabiduría de nuestros ancestros, especialmente como usted verá hemos tenido el pacto con el her­mano Teutli de la gran cultura maya-azteca. Y acá, los ancianos como el Chamalú, el que le habla, Chingohuarani, Sabino Quispe, que muy pronto vamos a llegar a hacer la ceremonia principal de la Confederación.

Lo que estamos haciendo ahora entre el Cóndor y el Águila es formar la Confederación de Sa­bios Ancianos de Tradición para hacer un Gobierno Universal, como fue hace 500 años atrás, en el Gran Tawantinsuyo, o en la cultura Náhuatl del norte. Todos nombrábamos un sabio de todos los distintos lugares para formar un solo Gobernante, que para nosotros era el Inca. El Inca gobernaba todo el Tawantinsuyo y allá en Méjico tenemos a los Quetzalcoalts, entonces así lo sacaremos nuevamente. Por eso esta confedera­ción ya existe, desde 1992 se abrió la Confederación del Cóndor y el Águila en el Templo de Teotihuacan, donde se realizó la carrera de Machu Pikchu a México, y de Alaska a México. Ahí fue el encuentro del cóndor y el águila por los bastones sagrados.

- El núcleo de la sociedad es la familia, cómo debemos respetar el derecho de la familia y lo que era antiguamente los ayllus, la reunión de comunidades, de familias. ¿Qué es lo que debe empujarnos a dialogar?
- Debemos educar a nuestros hijos, porque están en caos. Nuestras fami­lias, verdaderamente la mayoría vamos al caos: separamientos, divorcios. Esta sociedad nos ha hecho así: estas universidades, escuelas, colegios solo ganan dinero y todo lo que la mujer y el hombre ven es el dinero. Entonces lo que tenemos que hacer es formar una conciencia del res­peto y la unidad a nuestros hijos. El respeto a toda gran creación: primero al Padre Sol -como ya le dije- y a la Madre Tierra, luego a nuestras hermanas aire y agua. De ahí, nacerá la armonía y la amistad en cada uno de nosotros, en cada nación.

Y los abuelos nos piden que se formen las escuelas de las ñustas y las vírgenes del sol nuevamente. Mujeres donde vamos a preparar la tarea de llevar un buen hogar como fue hace 500 años atrás, donde el abuelo, la abue­la, tendrán un papel muy importante y no estarán abandonados en las plazas, sentados. Ellos son toda una sabiduría andando, ellos van a educar a nuestros hijos, hijas: cómo va a ser un hogar. Porque ellos viviendo con todos sus altibajos, han soportado lo que es un hogar, pero ahora no. Ahora como nos han enseñado todo en dinero, las personas se van con el que les pinta cosas mejores, la mujer o el hombre se van por el dinero. Entonces, lo que hoy espe­ramos es esa apertura de los Yachaywasis, Escuelas de Sabios.

 



INOCENTE MORALES

¿- Cuál es la importancia de ha­ber conservado y se sigan manteniendo todas las costumbres que ustedes han tenido?
- Nosotros como en todos los pueblos y en todos los lugares del Univer­so tenemos un privilegio. Por ejemplo, si un servidor está con un conocimien­to, debe ser como el agua: fluido. Si nosotros nos estancamos quedamos como el agua que va produciendo microbios y se pudre, como también nosotros si con el conocimiento nos quedamos. Nosotros en estos momentos estaríamos que­dando como envidiosos del saber al no enseñarle al otro, por eso a nosotros nos ha interesado visitar las escuelas primarias.

Pero hemos pensado un poco más, por ejemplo en los jardines de niños, enseñarles canciones en lengua náhuatl. Enseñarles cómo es el saludo, que vayan aprendiendo. Sabemos que to­das las lenguas son importantes, pero saber nuestra propia historia, el lugar donde nosotros nacimos. Por ejemplo, qué quiere decir Tlacotenco, viene de Tla de Tlawatl: vara, Tenco: la orilla; entonces, en La orilla del breñal o en La orilla de las varas, y así... Esto es importante para nosotros que sepan los niños, porque los niños asimilan mejor el aprendizaje. Y sobre todo en los adultos no­sotros recomendamos a que no tengan vergüenza, que valoren el tesoro tan grande que nuestros antepasados nos han legado, no es por demás.

Con esto no queremos decir que vamos al atraso y que no vamos adelantando. Sí tenemos maestros bilingües que son abogados, ingenieros, médicos, maestros de escuela primaria. Pero también les estamos pidiendo de favor a que reconozcan nuestras raíces, que no se olviden, porque nosotros pensamos y le damos el valor al ser humano, que cuando el hombre habla dos lenguas, piensa en dos mundos diferentes. Si habla 3,4, 5 lenguas, caramba pues ese hombre vive en 3,4,5 mundos diferentes. Por eso es nuestra obligación desde aquí y desde donde ustedes hayan nacido, busquen, escudriñen, pregúntenle a los ancianos, ellos tienen el conocimiento. Sabemos que existe la historia oral y que muchas veces nuestros hermanos quienes han escrito algún libro, pues han aumenta­do y a veces viene la mentira, por eso es necesario que nosotros hablemos con la verdad y que no nos vean como algo que es obsoleto, que ya no sirve, que todo ha pasado.

Siempre nosotros hemos dicho y sin temor a equivocarnos y con el debido respeto, quienes nos están escuchando, quienes nos ponen aten­ción por un momento. Toda América es el lugar de los códices, América debe­ría llamarse "Lugar de los libros, Lugar del conocimiento, de la sabiduría cós­mica". Por eso, tenemos esas muestras que hoy nos preguntamos: para qué de­jaron grabados en las piedras ese conocimiento tan profundo. Que en verdad hoy lamentamos porque nos trajeron los españoles otra forma de educación, la lengua con la que nos comunicamos nosotros, pero nosotros teníamos nues­tra propia lengua, nosotros también pensábamos, nosotros también estábamos construyendo nuestro propio mundo, pero no nos dejaron avanzar y eso es la­mentable para nosotros. Con esto, no queremos decir que vamos al atraso, no, también respeta­mos la ciencia, también respetamos todo conocimiento de este tiempo. Pero nuestros antepasados ya sabían qué iba a suceder en estos tiempos, en estos tiempos de guerras, estos tiempos del que quiere ser mejor. Y yo pregunto: me­jor de qué? o para qué?...

- Lo que usted está hablando Hermano, tiene referencia también a otro hecho, el de las profecías. Como planificadores del tiempo, nues­tros ancestros conocían, cuándo iba a haber un florecimiento, cuándo iba a haber un reflujo. En este sentido, se advierte que acudimos a un nuevo retor­no, a una recuperación de nuestro conocimiento, de nuestra sabiduría. ¿Cómo se habla de esa profecía en su pueblo o en la región del norte de América?
- Bueno, en el norte de América entendemos muy poco lo que es la profecía. Profetas en todo el planeta han existido, pero grandes hombres con co­nocimiento no fueron profetas. La palabra lo dice: hombres con conocimiento, los que fueron tomando las enseñanzas de los venerables ancianos. Lo de profecías nos damos cuenta de que existió allá en el Viejo Mundo: Europa. Pro­fetas, como el profeta Juan, Isaías, etc. Ellos hablaban de religiones, pero no­sotros no. Ese es un conocimiento, y sigue siendo un conocimiento, era otro mundo, y sigue siendo otro mundo. Y tenemos por ejemplo en América: al Ve­nerable Señor Quetzalcoalt. .

Hoy se ha cumplido una etapa de muchos siglos en el cual viene nue­vamente el florecimiento y en el año de 1986, el 16 de agosto, surgió, brotó como una flor en los lugares de América. Ese florecimiento de conocimiento que se le llama la Convergencia, la Convergencia del Conocimiento de Quetzalcoalt, y que nosotros le hemos llamado del Corazón Radiante de Quetzalcoalt. Y por eso nuestros hermanos ya están inquietos, por donde quiera se habla de nuestras tradiciones, costumbres, música, ritos, de nuestros peregrina­jes. Jóvenes universitarios ya están inquietos, buscan su raíz, buscan esa raíz milenaria. Por eso, como decimos allá en México, como fue el pensamiento de nuestros grandes señores: "Arrancaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas, quemaron nuestro tronco, pero nunca lograron arrancar nuestras raíces“.

Por eso está aquí esta gran enseñanza, este gran florecimiento y hoy en este mes de agosto de 1994, aquí en este lugar de Ollantay, hicimos esa cere­monia para converger con nuestros hermanos que existen allá en México, nuestros hermanos Dakotas del Norte, nuestros hermanos Xochiles, nuestros hermanos Pollpocas, Maya-quichés y de todo el continente americano. Cele­brando y recordando que tenemos que levantarnos y reconocer desde nuestros lugares de origen las costumbres, pero siempre con el debido respeto. Con eso no quiere decir que dejemos las cosas como nos lleva el tiempo, antes les de­cimos a los jóvenes universitarios que brillen con el ejemplo, que brillen con las estrellas, que brillen como brilla nuestro Padre el Sol, pero con el buen ejemplo. Que se alejen de las malas costumbres, que se alejen de los vicios, que brillen con el buen ejemplo.

Porque ese fue el propósito de nuestros ve­nerables ancianos, de nuestros venerables señores que querían un mundo me­jor para nosotros, un mundo superior, un mundo sin enfermedades, sin mentiras, sin vicios. Por eso les decimos estudien, pregunten a los ancianos por donde quiera que ustedes vayan. Si regresan nuevamente a sus pueblos respe­ten al lugar de origen, enséñeles a los que no saben, y voy a dejar como testi­monio este pensamiento: “No es lo que sabemos lo que vale, sino lo que hacemos con lo que sabemos. Ni es lo que tenemos lo que vale, sino para qué se utilice lo que se tiene”. Y solo dando conocimiento a los demás haremos un mundo mejor y entonces enten­deremos la importancia de enseñarnos el uno con el otro.

- Dentro de los hombres de sabiduría de su pueblo debe haber algo así como niveles, en el sentido de la profundidad, de la madurez, de la capacidad que van adquiriendo. Acá por el sur se habla de grados, en el senti­do de quiénes son los sacerdotes, médicos, hombres de conocimiento, que desde un proceso de iniciación van pasando de nivel a nivel. Allá eso es igual?. Cómo son los nombres con los que se denomina a los hombres de sa­biduría; y cómo es el proceso de iniciación para llegar a ser un Anciano?.
- El proceso es tan sencillo como lo hacían nuestros antepasados. Creo que todo ser humano ya llega a este mundo para lo que tiene que hacer, mu­chas veces a fuerza de escuchar a los padres. Como dicen: tú tienes que ser ingeniero porque tu abuelo fue ingeniero; tienes que ser un buen ranchero por­que tu abuelo fue un gran ranchero; tú tienes que ser médico porque el padre es médico.

Entonces no dejan al hijo en su libertad, no lo dejan fluir solo con su pensamiento. Por que cuántos y cuántos jóvenes están en la universidad por dar cumplimiento y obedecer a sus padres, pero de veras vocación no. Así también los hombres con conocimiento, los que ya nacen para lo que tiene que ser, son, no se forman en las escuelas. Por eso está la diferencia entre el hombre de conocimiento y el hombre con conocimiento. El hombre con conocimiento es el que ya nace para lo que tiene que ser y el hombre que se va for­mando en las escuelas es otro.


 


Extracto del libro: Los Hijos de la Tierra

CIENCIA Y SABER DE AMERICA

La base de la estructura del pensamiento amerindio fue la observación sistemática. El descubrir y entender el funcionamiento de los fenómenos celestes le permitió desarrollar una organización social que mantenía una reciprocidad con el ser cósmico. El mundo celeste significó el sustento para una acepción más alta en el proceso del pensamiento creador del hombre evolucionado, del filósofo, del artista y del científico. A partir de ella, realizaron sus prospecciones en la astronomía, matemática, arquitectura, ingeniería, medicina, agricultura, literatura, religión, arte; sin que ninguna de ellas hayan estado separadas una de otra, sino por el contrario en conjunción armónica y unificadora.

La sabiduría de América creó el maiz, domesticado y mezclando granos silvestres hoy desaparecidos como el tripsacum. Creó la papá, 200 (doscientas) variedades, partiendo de tubérculos amargos no comibles, domesticándolos y experimentando pacientemente mutaciones. Ni el maiz ni la papa, a diferencia del trigo y el arroz, nacen o existen silvestremente. En la costa andina el maiz se sembraba encerrando cada grano en las mandíbulas de una anchoveta o sardina. En el norte junto al grano enterraban cabezas del mismo pez. Así capturaron la energía solar acumulada en el plancton marino, alimento del pececillo y la hicieron digerible para el cuerpo humano.

En la armonía universal desde las hormigas hasta las estrellas todos los seres tenemos nuestro lugar, todos estamos formados por elementos químicos del mismo conjunto y sujetos a las mismas leyes naturales que reglan fecundidad, nacimiento y muerte. Todos dependemos de todos, la plantita ha nacido por el trabajo comunitario de lluvias, sol, tierra y otras entidades conjuntas. Cuando comemos la plantita estamos comiendo energía cósmica, nuestra sangre es cosmos licuado, somos una 1/4 parte de energía telúrica y 3/4 partes agua.

Su conocimiento agrícola está íntimamente relacionado con la astronomía, con los equinoccios y solsticios, que determinan cuál es la época para la preparación, para la siembra, para la germinación, para la cosecha, para el descanso. Después de la cosecha o alumbramiento de la Pachamama o Tonatzi, a igual que la mujer, queda desfallecida y necesita de un período de reposo, de curación, de revitalización, antes de fecundarla nuevamente. La mujer como la madre tierra, tiene períodos de menstruación, infertilidad, fecundidad, ovulación, alumbramiento, cambio...

Conocimiento milenario, profundo, sagrado. Saber que trasciende a otras dimensiones y otras formas de conciencia. Va mas allá de lo primario material y se enraíza en las fuentes cósmicas y telúricas. En este sentido, la Tierra es mas que un cuerpo o un elemento físico, es una manifestación de afectividad, espiritualidad e inteligencia de la vida. Como nosotros, que también somos una expresión de ella, que somos hijos de la tierra, su prolongación en forma humana.

Las leyes humanas indias no son diferentes de las leyes naturales. Imposible vivir fuera de éstas. El microrganismo construye en su interior un reflejo del exterior. El átomo repite al sistema solar, al Sol con su protón y a los planetas con sus neutrones. Lo mismo se repitió a nivel social, haciendo de la familia la molécula básica de la organización social, repitiendo al Sol con el padre y a la Tierra con la madre, ninguno superior, ambas imprescindibles e inescindibles, es decir, sin ninguna visión o actitud machista, como ahora se maneja la vida.

La unión de familias-moléculas forma la Comunidad India. El Ayllu o el Kalpulli cumple función de célula, asegura la vida del organismo social completo asegurando su propia vitalidad interna. La vida no es sino la unidad armónica de las células que se multiplican y organizan. Nuestra organización social nació espontáneamente de la evolución natural, no del capricho de un cerebro ajeno a la naturaleza, es decir dictatorial. Nuestros calendarios nos ligaron al Cosmos, ordenaron nuestra vida con el ritmo de las constelaciones, aprendimos de ellas a no sufrir prisa, ni competir unos con otros, ni levantar jerarquías. La igualdad o democracia sideral se refleja en la igualdad de la comunidad.

En el mundo indio la vida se ordena al ritmo de las constelaciones, y sus magníficas construcciones son fruto de su alto nivel de organización y de su profundo conocimiento cósmico. Una colectividad agraria, moralmente reglada, genera gobierno simple, sin sobrepeso. Su vida sigue espontáneamente los cauces probados de la tradición. El gobierno se forma naturalmente, de abajo hacia arriba. Cada diez, cien, mil y diez mil familias eligen sus representantes gradualmente hasta formar el Consejo de Ancianos y Ancianas. Éste ratifica como vocero al vencedor de una larga serie de pruebas de resistencia, inteligencia, voluntad y bondad. No hay herencia ni primogenitura, la pirámide truncada representa gráfica y publicamente la estructura del gobierno, su cúspide plana, repite la cúspide del Gobierno, el Consejo, la responsabilidad colectiva de decisión.

La evolución natural de la organización comunitaria formó el gobierno, como las células del cuerpo formaron el cerebro para regular sus funciones. Por ello llegó a ser engranaje cósmico funcionando con el ritmo y eficacia silenciosa del cosmos; no nació del cerebro de un genio, ni de la guerra de un sector contra otro, ni del mandato de un dios, que serían incompatibles en una sociedad cósmico-religiosa. Cada año todos los cargos de responsabilidad ejecutiva se renovaban por elección directa, tal como la regularidad de las plantas renuevan sus hojas, flores, frutos.

Los Amawtas organizaron el territorio andino con el sistema de la Cruz. Sistema operativo geométrico y proporcional, usado como modulor de los espacios arquitectónicos, urbanos y regionales del Estado Comunitario del Tawantinsuyu. Sin embargo de que en agricultura, medicina, astronomía, metalurgia, arquitectura, ingeniería, logró niveles no imaginados por Europa, no creó armas. No organizó ejércitos contra otros pueblos ni policías contra sus habitantes. En general no habían soldados, todos (incluido los gobernantes) eran agricultores. La guerra es ajena a la armonía cósmica, la guerra no existe en la naturaleza, no es fruto natural, es invento del hombre divorciado de la tierra. Hoy parece imposible imaginar millones de mujeres y hombres viviendo milenios sin conocer guerras. Hoy se mide la civilización y el desarrollo de un pueblo por la capacidad y la técnica de destrucción. Las armas solo miden barbarie.

Para nosotros tiempo no es línea recta formada por puntos-momentos aislados, naciendo de la nebulosa del pasado y perdiéndose en la nebulosa del futuro. Por ello creamos varios calendarios. Cada movimiento del mundo enlaza varias constelaciones de tiempo y espacios. Pasados, presentes y futuros, lejanos y cercanos, están enlazándose en cada segundo con todas las formas del espacio.

La sobrevivencia de extraordinarias construcciones por toda América lo atestiguan (Tiawanaku, Makchu Pikchu, Pirámides Mayas...); otras desaparecieron o quedaron en ruinas, como la de Saksaiwaman que fue mandada a destruir por un fraile durante la invasión española, que al contemplar semejante edificación exclamó: "obra tan perfecta no pudieron hacerla los hombres sino el diablo"; lo reseña el Inca Garcilazo de la Vega en sus Comentarios Reales.

Los pueblos de tradición tuvieron una herramienta que el moderno ha rechazado: la observación. Se dieron cuenta que existía una disciplina en el Tiempo y un orden en el Espacio celeste inalcanzable y que las estrellas podían girar todas en torno a un grupo de ellas que semejaban un ave con las alas desplegadas o un humano con los brazos extendidos: la cruz del sur. En un esfuerzo de imaginación por aprehender "lo ordenado", el hombre andino construyó espejos de agua para capturar la imagen de cada una de las cuatro luminarias y reproducir en piedra la forma y proporción de la figura cruciforme.

Los astrónomos observaban durante todo el año, la sombra que proyecta un objeto y constataron el desplazamiento de la tierra alrededor del sol. De la observación del movimiento de la sombra deriva la concepción de un tiempo circular y cíclico para los pueblos indios. (La llegada de los españoles a América se da como verificación a la sospecha de la redondez de la tierra). El desplazamiento del globo terrestre (representado en el movimiento de la sombra) era fácilmente observable en las tierras de la mitad del mundo, en la cual se efectuaba con asombrosa y matemática exactitud: cada ciclo de tres meses cada uno (20 de marzo, 21 de junio, 22 de septiembre y 21 de diciembre), es decir, un ciclo anual de cuatro tiempos como una cruz de cuatro puntas. Esta fue la base del calendario solar andino.

Las misteriosas figuras de Nasca (Perú) han tejido diversas hipótesis, pero la más factible es la de María Reiche, quién las estudió por más de cuatro décadas, y afirma que se trata de un