QUE ES EL SUMAK KAWSAY
Atawallpa Oviedo
Sentimos y pensamos que todavía existen muchas falencias, deformaciones y tergiversaciones sobre lo que se ha dicho hasta ahora sobre el Sumak Kawsay (Kichwa) o el Suma Qamaña (Aymara). De lo que hemos comprendido a los maestros andinos, no es el Vivir Bien (Bolivia) o el Buen Vivir (Ecuador), como se ha dicho. El Sumak Kawsay o Suma Qamaña es Vivir en Armonía y Límpido, como lo han definido concretamente los Kichwas de Pastaza en Ecuador y algunos Aymaras en Bolivia. No es lo mismo y hay una confusión, entre Sumak Kawsay y Alli Kawsay o Suma Qamaña y Wali Qamaña. El Alli Kawsay es Buen Vivir en Kichwa y Wali Qamaña es Vivir Bien en Aymara.
Cuando se habla de Sumak Kawsay o Suma Qamaña, estamos hablando de la Armonía y del Equilibrio entre dos fuerzas o elementos complementarios proporcionales. Para los pueblos andinos, armonía es la adecuada proporción y correspondencia de unos seres o elementos con otros. Y el equilibrio es el estado de un ser o un elemento cuando dos fuerzas complementarias que obran en él, se compensan y se acompañan mutuamente. Entonces, si hablamos de Vivir Bien tenemos que establecer su opuesto complementario y ese sería el “Vivir Mal”. Pero para los pueblos andinos no existe el mal sino el menos bien. Cuando se quiere expresar que algo no está bien, no se dice “está mal” porque no existe esta palabra ni el concepto, se dice: “está menos bien” (mana alli). Esto quiere decir, que la armonía (sumak) para los pueblos andinos está en el equilibrio entre el Bien y el Menos Bien, siempre en la dualidad o paridad de dos fuerzas complementarias y recíprocas. Y no entre el Bien y el Mal de dos fuerzas antagónicas y repelentes la una de la otra.
Algunos dicen que el Buen Vivir es Vivir en Armonía, pero no es lo mismo lo uno del otro. Vivir en Armonía y Equilibrio es vivir al filo entre el vivir bien y el vivir menos bien, u otra forma como queramos definir al opuesto o interrelacionado. La armonía y el equilibrio son siempre el punto de encuentro entre dos oposiciones correspondientes o polaridades proporcionales. Esto es básico determinar, pues es necesario siempre establecer la dualidad (no dualismo), principio básico de la vida que permite establecer los dos andariveles en que se desenvuelve este multiverso y que permite encontrar la armonía y el equilibrio entre ellas.
La vida como la conocemos se manifiesta gracias al encuentro de dos fuerzas complementarias que se reproducen y que transforman la vida: hombre-mujer, frio-calor, arriba-abajo, espíritu-materia… Caso contrario caeríamos en el monismo o el unimismo, que nos ha llevado a vivir los extremismos y fundamentalismos de los dueños de la verdad, como por ejemplo sucede con el monismo desarrollista occidental, que fuera concebido como la única, verdadera, válida y auténtica civilización, cultura, religión, ciencia… que existe en el planeta Tierra. Y esto mismo podría ser el caso de los que proponen el Vivir Bien, en donde se impondría los valores y principios de lo que para ellos es el Buen Vivir sobre los que tienen otra mirada de lo que es Bien Vivir, o Vivir Mejor, o Bien Estar. ¿Quién puede determinar con precisión y exactitud, qué es el bien o lo bueno?
En cambio, cuando se busca Vivir en Armonía y Equilibrio, se busca el consenso entre las oposiciones complementarias y además con las oposiciones antagónicas humanas (en la naturaleza no existe lo antagónico). Proceso en el cual, nadie impone nada sino que es el acuerdo necesario al que tienen que llegar las partes para poder convivir en armonía y equilibrio, caso contrario se vive el desorden y el caos, como lo hemos vivido en el período denominado civilizado y desarrollado. Esta dualidad complementaria es así mismo siempre femenina y masculina, y también se expresa en el punto de interrelación o de comunión entre estas dos fuerzas o energías. Así, la armonía es femenina y el equilibrio es masculino, de esta manera se genera más vida para la vida, en compaginación con ella. De ahí que el Sumak Kawsay o Suma Qamaña, no es solo el Vivir en Armonía, sino también en Equilibrio. En esta forma se produce la compaginación en el centro de estas dos fuerzas primarias de la vida.
Lo contrario, significaría que no hemos aprendido como humanidad de que no existen quienes tienen la verdad y quienes están en la oscuridad. Y seguiríamos en la lucha entre esas dos posiciones, en un momento superponiéndose la una y en otro tiempo la otra. Así se han pasado todo este tiempo, buscando sistemas y formas de cómo establecer más la separación, la exclusión, la especialización y la jerarquización, donde a la final unos imponen sus reglas a los demás, pretendiendo que ese sea el modelo de funcionamiento normal y natural para todos y en todo. Más bien, lo que se ha logrado es instaurar un sistema confrontacional, competitivo y discriminatorio, que es el que hemos sufrido todo este tiempo.
El Vivir en Armonía y Equilibrio, es establecer un sistema en el que los acuerdos, los puntos en común, las sinergias, las correspondencias, los acoplamientos sean los que van articulando la vida humana, social y natural, siendo su propósito fundamental, el de irlas perfeccionando o afinándolas cada vez más. Esa es su misión de vida, el de buscar la comunión, la aproximación, y no la separación o división. Es decir, terminar con la máxima romana que ha gobernado desde hace más de 2000 años: “divide y vencerás”.
Por otro lado, es tan relativo determinar lo qué está bien, pues algo puede estar bien para unos, pero eso mismo, para otros puede ser no tan bueno o malo, en una concepción ortodoxa de la vida. Y en esa discusión se llega en un momento dado al absolutismo monárquico o a la dictadura y a la democracia, donde se impone una verdad por la fuerza de los reyes o de los dictadores, o por el poder de las mayorías contra las minorías. Esto nos llevaría al mismo problema que hemos vivido entre “el bien y el mal” (ahora entre el Vivir Mejor y el Buen Vivir), entre quienes defienden y matan a nombre de lo que consideran bien o su verdad (su dios) en contra del mal o la falsedad (el dios de otros pueblos). ¿Quién se arriesgaría a determinar qué es el bien y qué es el mal, y aceptar posiciones opuestas a las suyas? Nunca llegaríamos a una solución, porque siempre habría alguien que cree estar bien y otro que se siente perjudicado. En cambio, cuando todos toman una posición relativa y nadie presupone de antemano qué es el bien, ahí está abierto y dispuesto a encontrar el consenso, la mediación para llegar a coparticipaciones mutuas.
¿Es que esto es utópico, impracticable e irreal?
En el sistema antagónico actual del bien y el mal, es imposible practicar el consenso, el acuerdo, la correspondencia... Esa posición de establecer qué es el bien y qué es el mal, es lo que justamente ha determinado esa confrontación.
Por otro lado tampoco es suficiente ni claro, como sostienen algunos, que la tesis del “Vivir Bien Andino” sea diferente al concepto del “Vivir para el Bien” (tesis religiosa occidental) pues, ambas de alguna manera se entrecruzan en algún punto y llevan a los extremos y las perspectivas. De ahí la importancia de no establecer ni delimitar qué es el bien, sino simplemente como dicen los abuelos y maestros andinos, el de establecer el punto de encuentro o centro (taypi) entre dos elementos, fuerzas, poderes, o posiciones complementarias.
Este sistema del Vivir en Armonía y Equilibrio tiene muchos siglos de experiencia, ya fue conocido y vivido desde antes de la conquista por los pueblos andinos y en general en toda Amaruka. Se lo practicó en las relaciones de pareja, donde no era el hombre el bien (Adán) y la mujer el mal (Eva), y no había la dictadura patriarcal de los padres sobre los hijos, o la democracia de unas familias y comunidades sobre otras en desacuerdo. Tanto es así, que se lo sigue practicando en ciertas comunidades y familias andinas actuales. A través del encuentro (tinkuy) entre personas, familias o comunidades en conflicto, se busca resolverlos en base al común acuerdo, hasta que todos aceptan y quedan satisfechas -en buena medida- sus aspiraciones. (Es importante, no dejar de anotar ciertas deformaciones que se han introducido en algunas prácticas actuales y que son ajenas a la realidad ancestral, como se da en ciertos casos contemporáneos en los llamados casos de la “justicia comunitaria o indígena”, que en el fondo no tiene nada de la filosofía andina sino más bien, mucho de las formas religiosas semitas antiguas, de cómo los judíos castigaban a sus herejes, o como hicieron con Jesús a quien el pueblo le golpeó con ramas de … y para finalmente ser latigado por los soldados romanos).
Los propios cronistas españoles también lo contaron, el caso más interesante es el que relata Pedro Cieza de León, quién en su obra Crónicas del Perú y el Señorío de los Incas, detalla el alto nivel de organización social y económica logrado en casi todos sus ámbitos de vida. Ahí cuenta de un sistema casi perfecto de vida, que admiró a los europeos y que sirvió de inspiración a otros para proponer un sistema parecido para Europa, como sostiene el francés Louis Baudin en su libro el Imperio Socialista de los Incas: Chateubriand en su libro Atila recrea una sociedad ideal, Juan Jacobo Rousseau en su obra el Contrato Social establece una sociedad utópica. Los socialistas utópicos como Owen y otros, posiblemente también se inspiraron en los Incas para lanzar sus teorías socialistas, y seguramente también Carlos Marx.
Sistema éste que tampoco fue desconocido por los europeos antiguos, pues las culturas ancestrales originarias de Europa también funcionaron en sistemas comunitarios armónicos y equilibrados, especialmente en la época de los Celtas. La desarmonía y el desequilibrio han sido una constante en Europa solamente después del alejamiento y separación de la naturaleza y de sus sociedades solares y lunares. Hay una serie de libros que relatan sobre los saberes de estos mundos antiguos y de cómo retomarlos y recuperarlos. En la Biblia Cristiana, por ejemplo, se habla de la concepción del paraíso perdido hasta la edad de Oro en la mitología griega y romana. Se señala a La República de Platón, como el primer planteamiento literario-filosófico de una comunidad ideal. Ya hacia el Renacimiento, Tomás Moro escribe su famosa novela Utopía (1516), en el que inventa el término con el que más tarde se nombraría a la corriente del socialismo utópico. Otras utopías literarias son La ciudad del sol (1602) de Tomanso Campanella, Código de la naturaleza (1755) de Morelly, Foción (1763) de Gabriel Bonnot de Mably. Lejos de representar modelos pragmáticos, se observa cierta asociación de las relaciones sociales surgidas bajo el utopismo con un modelo de perfección social que proviene de una cosmovisión trascendental y filosófica, tal como en la Civitas Dei de Campanella.
El Vivir Sagrado.
La perdición del ser humano se dio principalmente en el acto de desacralización de la naturaleza, es decir, de separar a dios de la naturaleza y de la vida corriente y normal, por considerarlo idolatría y fetichismo. Esa fue la mayor debacle en toda la historia humana, al desprender a dios de la vida cotidiana y de su entorno, haciéndolo sobrenatural y llevándolo a otro mundo y a otra dimensión. Y se ahondó aún mas, cuando se le dio solamente características masculinas, con lo cual le abandonaron a un claustro y le condenaron a un aislamiento en un cielo castrado. Convirtieron a dios en un ermitaño que vigila desde lo alto los actos buenos y malos de los humanos, y actuando como un portero que abre la puerta del cielo o del infierno, a los santos y a los pecadores.
Así ha sido el debate hasta el día de hoy entre las distintas religiones, y entre la ciencia y la religión. Recientemente el físico inglés Stephen Hawkins señalaba que dios no existía, y que la creación se explicaba por las leyes propias de funcionamiento de la naturaleza. Lo que la ciencia y la religión no pueden comprender, es que dios es todas esas leyes, energías, poderes, conciencias de la naturaleza y del cosmos. Que dios es todo ello, que está vivo en cada acto y elemento de la creación. Que dios es la vida misma, la existencia en su conjunto. Que dios no es el bien y el diablo el mal, sino que es la armonía y equilibrio entre dos fuerzas que se complementan y que se necesitan la una con la otra. El gran físico Albert Einstein ha sido uno de los pocos que lo entendió así, cuando dijo: “creo en un dios que se revela en la armonía de todo lo que existe”, y cuando señaló que “dios no juega a los dados”, indicando que en el multiverso todo tiene sus reglas y nada está librado al azar o al capricho de alguien o de algo.
Los abuelos andinos lo sintetizan en dos elementos fundamentales en la vida: el pensamiento y el sentimiento, de cuya comunión se manifiestan o se expresan actos, productos, labores (llankay-Irnaqaña) de sabiduría (yachay-yatiña) y de amor (kuyay-munay). Es decir, para Vivir recreando Armonía y Equilibrio en cada manifestación de la existencia, es necesario Vivir Amorosamente (Kuyay Kawsay-Munay Qamaña) y Vivir Sabiamente (Yachay Kawsay-Yatiña Qamaña).
Por otro lado, este Vivir (Kawsay-Qamaña) no es un vivir superfluo, banal, trivial, sino que implica una dimensión sagrada y holística. El Kawsay no es un acto mundano y desarticulado, sino un vivir integral y sagradamente la vida. El Vivir en Armonía y Equilibrio no es un vivir vacuo, sino un Vivir Sagrado con la materia y el espíritu en comunión, en complementación y totalidad del uno con el otro. Así mismo, el Kawsay / Qamaña también hace referencia e incluye a ese estado sutil de la energía, que ha sido categorizado en muchas culturas del mundo como la fuerza sustancial de la vida y que es definido con un nombre específico en cada cultura: el prana (hindúes), el éter (occidente), el chi (chinos), el ki (japoneses), el ushai (kichwas), el sama (aymaras). En Aymara se explica claramente a través de la palabra Qama-ña, Qama es la Fuerza Espiritual. De ahí viene también la definición de dios en su lado masculino Pachaqamaq: la Fuerza Espiritual del Multiverso; y su lado femenino, Pachamama: la Fuerza Material del Cosmos.
Siempre la dualidad entre masculino y femenino, espíritu y materia, visible e invisible, donde todo es sagrado y nada es profano. El dualismo antagónico entre sagrado y profano no existe para el mundo andino, sino la dualidad complementaria del espíritu sagrado y de la materia sagrada. Entonces el Sumak Kawsay o Suma Qamaña más precisamente es: el Vivir Sagrado y Holístico en Armonía y Equilibrio. Este Kawsay o Qamaña, es un Vivir en el Espíritu Total (Gran Espíritu) que se manifiesta Materialmente generando la Vida, es por eso que no existe diferencia entre Vida y Espíritu, entre Vida y Sagrado, entre Vida y Dios, entre Vida y Naturaleza, todas ellas son diferentes palabras para expresar lo mismo pero en diferentes estados o formas. Cada ser o elemento de la vida, es dios, fuerza, energía, poder, capacidad, conciencia de toda la existencia en su conjunto. La parte está en el Todo y el Todo está en las infinitas relaciones de sus componentes.
Este Kawsay o Qamaña que tiene una dimensión Sagrada Cósmica, implica la capacidad de los seres humanos por recrear una sociedad, un sistema, una cultura que reproduce al multiverso a escala humana, en todas sus creaciones y manifestaciones sociales. Un acto de bajar el cielo a la tierra o de descender la energía del cosmos al suelo, donde habitan los humanos, para intercambiar en complementariedad, reciprocidad y correspondencia. Es el talento de cómo responder a la vida como hijos respetuosos del cosmos, ajustándose a sus leyes propias de existencia.
Es decir, que cuando el hombre se salió de las leyes naturales para entrar en las leyes del ego humano, comenzó a experimentar una serie de modelos sociales totalmente contradictorios y devastadores de la naturaleza y de los seres humanos. Los modelos llamados esclavistas, feudales, mercantilistas, capitalistas, socialistas, han sido los diferentes experimentos sociales antinaturales, que nos han ido sucumbiendo o por la que hemos ido progresando y desarrollando hasta llegar al clímax actual de la decadencia total. Sistemas todos estos, iguales en su misma esencia, donde hoy al esclavismo moderno se le llama libertad, pero que es lo mismo, pues el hombre libre es esclavo de sí mismo, de la ilusión de la realidad y de la fantasía del consumismo, lo cual es mucho más grave de quién es esclavo de otro. El esclavismo del individualismo, del egoísmo, del miedo, de la soledad, del stress, de la ambición…, es el que más muertes viene cobrando con sus innumerables enfermedades modernas. E igual siguen existiendo los reyes, hoy se los conoce como presidentes de la república, pero que en última instancia sigue siendo una sola persona la que juega con la vida de millones de seres humanos y de seres de la naturaleza, a quién dice representar y gobernar.
Todos estos experimentos sociales han sido promovidos por diferentes reyes, pensadores, elegidos, líderes… que han creído encontrar cada cual el modelo perfecto. Sistemas y medios nacidos de su delirio mental egocéntrico, y no del entendimiento y compaginación con la vida misma, es decir, con las leyes de funcionamiento natural creados por el mismo Vivir, infinito y cíclico.
Después de todos estos experimentos de la arrogancia humana es necesario volver a la sencillez y simplicidad humana para retornar a ser seres respetuosos y responsables con nuestra existencia y con la vida en su totalidad. Es el momento para decir basta a más experimentos sociales, es la hora de retomar el Sistema Armónico Natural y Equilibrado de la Vida, vivido y comprobado por los abuelos en todos los rincones de la Madre Tierra. No hay nada que inventar o crear, solo sintonizarse con las leyes de la vida, para en esa sincronía e interrelación recrear la vida humana. No podemos seguir experimentando más sistemas sociales y económicos antagónicos y contradictorios a las leyes del multiverso, sino estamos condenados a sucumbir, pues en las leyes de la vida, ésta se reequilibra y se regenera desde donde hay destrucción y muerte.
¿Nueva Conciencia?
¿Es que fue necesario que la humanidad viva este proceso sacrílego materialista desarrollista, para que así conozca su lado perverso y terrorífico, y hoy se despierte sabio y amoroso en otro estado de conciencia para reconstruir la vida en otras condiciones y circunstancias? La nueva conciencia demanda de los humanos el ser capaces de honrar su condición de seres inteligentes y perceptivos para poder convivir naturalmente (no civilizadamente). Para ello, el principio es simplemente Vivir en Armonía y en Equilibrio, aplicando el consenso, el intercambio, la reciprocidad, la complementariedad, la ciclicidad, la interdependencia, la restitución, la conciliación, la mediación, la correspondencia. Leyes naturales totalmente diferentes a las leyes de la competencia, de la rentabilidad, del lucro, del desarrollo, del progreso, de la evolución, de la libertad, de la justicia, de la paz, de la exclusión, del mal menor, del monopolio, del acaparamiento, de la especulación, de la explotación, que rigen actualmente en este mundo que se autodestruye, y de este sistema del “hombre lobo del hombre”.
Cabe precisar también, que el Vivir en Armonía y en Equilibrio, no es la igualdad ni el punto medio o el justo medio. Y no es eso lo que se busca, pues no existe en la vida, en la naturaleza, algo que sea igual a otro, siempre hay una diferencia, que matemáticamente se lo establece en la fórmula áurica del 1.618 o también llamada la proporción divina. Por lo tanto, en el Sumak Kawsay / Suma Qamaña, no existe ni la igualdad de la revolución francesa ni la igualdad comunista. Ni lo justo o la justicia cósmica, sino el equilibrio y la armonía entre todo y con todo. De ahí que el Qhapaq Ñan, no es el camino de los justos, sino el camino motivador o alentador (qhapa en aymara) al equilibrio y la armonía. Ese es el desafío de la actual humanidad para retornar al camino luminoso o brillante, que en el caso andino también se lo conoce como Kapak Ñan o Qhapaq Ñan.
El Qhapaq Ñan o Kapak Ñan son las enseñanzas que nos dejaran las abuelas y abuelos andinos para las nuevas generaciones, para que seamos capaces de enrumbar el camino y podamos seguir caminando por el sendero sagrado hacia el gran océano de la conciencia total. Siendo ese el sentido de la vida, la capacidad que tiene un ser humano y una sociedad de redescubrir los secretos y misterios de las leyes de la Vida (kawsay-qamaña) para poder transitar en todos sus poderes, talentos, destrezas. Es el estar diestros para despertarse o activarse conscientemente en armonía y equilibrio, en cada uno de los elementos y manifestaciones de la vida en su conjunto.
La misión del humano, para la filosofía andina, es estar viviendo, existiendo, siendo (tiyanchik) un caminante armónico de la vida para perfeccionarse como un consumado equilibrista, que transita en fusión e integración de cada una de las leyes de la vida. Y de esta manera, no se esté cayéndose de un extremo al otro y “dándose siempre con la misma piedra”. Acaso la vida es tan frívola y déspota para que el fin del ser humano sea solamente acumular bienes materiales, cuando hay cosas más profundas y maravillosas como entrar en los poderes sagrados para avivarse en la magnificencia y hermosura de la plenitud gran-diosa de la existencia sublime (Sumak Kawsay o Suma Qamaña).
En síntesis, es primordial e imprescindible el comprender, qué es la cosmovisión y filosofía andina para poder intentar definir que es el Sumak Kawsay/Suma Qamaña. Acercarse desde las corrientes occidentales de pensamiento, de derecha o de izquierda, mercantilistas o socialistas, es caer nuevamente en el mismo error de siempre, de pretender adaptar o categorizar ideas de otro mundo dentro de otro, siendo eso lo que hemos vivido en estos 500 años: los conquistadores, antiguos y modernos, analizando e interpretando a sus antojos, y los indianistas e indigenistas desde sus buenas intenciones. Pretender hablar del Sumak Kawsay-Suma Qamaña sin conocer la cosmovisión y la filosofía andina, es la práctica arribista, aculturizante, anatropista de siempre. Es simplemente continuar con el atropello y el abuso de los interpretadores del pensamiento y sentimiento indígena, sin conocer la tradición andina, y más que todo vivirla, haberla enraizado en su corazón e interiorizado en su vientre. Valga anotar que muy pocos llamados indígenas actuales entienden y viven dentro de la cosmovisión y filosofía andina. La mayoría lo han olvidado, y ahora es importante que lo despierten o lo activen, al igual que todos los que han nacido en los Andes que ya tienen la matriz andina en sus células, y solo deben remontarlo a la conciencia.
¿Cuántos de los que hablan del Sumak Kawsay-Suma Qamaña, conocen, sienten y viven dentro de la cosmovisión y filosofía andina?
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